Educación, desahucios y corrupción: Europa en las calles

Bruselas, 19 oct (Prensa Latina) Varios países de Europa llevan semanas de protestas por temas que van desde la educación y la corrupción gubernamental hasta el desalojo de una anciana en España, en un contexto de crisis económica agravada.

Desde mediados de septiembre en Francia estudiantes de secundaria se manifiestan contra la falta de profesores, la masificación de las aulas y el deterioro de numerosos centros educativos.

En varios puntos del país hubo escenas de fuego, uso de cañones de agua y otros actos de violencia, según la prensa local que reporta que la gran mayoría de las universidades y centros de enseñanza secundaria galos permanecen bloqueados o cerrados.

Las manifestaciones estudiantiles rápidamente se transformaron en un movimiento a nivel nacional contra la desigualdad y el escaso gasto público por lo que se sumaron sindicalistas y remanentes del movimiento de los Chalecos Amarillos que pidieron acción contra el alto costo de vida y el deterioro del modelo social.

Según el primer ministro Sébastien Lecornu, se trata de las protestas más violentas en décadas, con más de 900 agentes heridos.

Sin embargo, la Policía también es objeto de duras críticas por su gestión de los disturbios, que cuentan con numerosos manifestantes heridos.

Según Jesús Ágreda, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana y de la Universidad de La Sabana, esos actos reflejan un descontento que va más allá de las fronteras y que está relacionado con la crisis económica que atraviesa.

Responden además a una combinación de factores que se han agravado con el tiempo, entre ellos el aumento del costo de vida, las dificultades económicas y las decisiones de los gobiernos, afirmó.

Entretanto el 16 de octubre miles de estudiantes se volcaron a las calles de Italia para protestar contra el Gobierno que encabeza la primera ministra, Giorgia Meloni, en lo que denominaron «El día de no-Meloni».

Los alumnos reclamaron mejoras en las condiciones educativas, pero además temas recurrentes como el alto costo de la vida o la existencia de un decreto que limita la cantidad de estudiantes extranjeros.

Reportes de la prensa local indican que la propia Meloni condenó el uso de métodos violentos en las manifestaciones.

En otro país vecino, España, el caso de Maricarmen Abascal fue el detonante que reunió a miles de personas en las calles, cuando la anciana, de 87 años, resultó desahuciada en Madrid del piso en el que vivió durante más de 70 años, y que finalmente murió sin poder regresar a su casa.

Su desahucio desató protestas frente al inmueble, que posteriormente se extendieron a otros puntos de la capital como la Puerta del Sol, la Plaza Cibeles y los alrededores del Congreso.

Desde el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos advirtieron que no cesarían la movilización en las calles, bajo la consigna «Ni una Maricarmen más», que han encendido «una chispa» para reivindicar el derecho a una vivienda digna, consignado en la Constitución española, pero violentado por una crisis habitacional marcada por la especulación.

Mientras en Albania las acciones de protesta estuvieron dirigidas contra la corrupción y altos costos de la educación. Sin embargo, poco después, se convirtieron en actos masivos contra el Gobierno del primer ministro Edi Rama, por la corrupción, la desigualdad social y la falta de oportunidades laborales.

Portugal, por su parte, alberga una crisis de vivienda que sacó a la gente a las calles para marchar y protestar contra este flagelo tal como lo hicieron en España.

Los portugueses instalaron un campamento en pleno corazón de Lisboa, en la plaza del Rocío, para manifestar su contrariedad ante la situación que afecta sus bolsillos, el tener un techo que los resguarde.

La inflación en el país alcanzó el 3,6 por ciento en septiembre, impulsada por el incremento de los precios de los alimentos y el combustible.

Y en Bélgica las protestas impulsadas por los estudiantes estuvieron marcadas por confrontaciones entre la Policía y manifestantes que, motivados por el movimiento estudiantil en Francia, rechazaron el aumento en el precio de las matrículas universitarias.

Según el profesor Jesús Ágreda lo ocurrido en Europa responde al aumento de las dificultades económicas y sociales que alimentan el malestar de los ciudadanos frente a sus respectivos gobiernos y puede ser aprovechada por diferentes fuerzas políticas para fortalecer sus posiciones.

kmg/ehl

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