El féretro llegó al Cementerio Los Parques en el municipio de la urbe Mixco tras un homenaje público con cientos de personas reunidas bajo una pertinaz llovizna en la céntrica Plaza de la Constitución.
El cortejo avanzó en horas tempranas de la mañana por varias calles capitalinas en un carro de bomberos, cuerpo al que se incorporó como socorrista desde los 19 años, parte de su vocación de servicio comunitario.
Foppa, según destacaron medios locales de prensa, participó activamente en la atención de emergencias, rescate y apoyo a la población en la metrópolis antes de enfocar su perfil profesional de lleno al Derecho.
A las honras fúnebres llegaron la víspera el presidente del país, Bernardo Arévalo, la vicemandataria Karin Herrera, el ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, entre otras altas personalidades, funcionarios y allegados.
Sobre el trágico hecho, el Movimiento ProJusticia recordó este martes que el jurista enseñó mucho sobre la configuración de poder de las pandillas que devastan permanentemente barrios y colonias de este territorio centroamericano.
Hizo visibles las alianzas en torno a crímenes de alto impacto social como el narcomenudeo y las extorsiones; y desveló que sus cabecillas prenetraron incluso el sistema político, amplió en un comunicado el espacio de articulación.
Junto a Foppa también falleció el judoca Gustavo Aguilar, cuando cayeron sobre ellos más de cincuenta disparos, en el marco de un crimen innegablemente de muy alto impacto político y social, describió.
Las organizaciones civiles enfocadas en la lucha contra la impunidad y la defensa del Estado de derecho advirtieron que ese trágico suceso demanda ahora la más seria e independiente investigación criminal.
Calificaron el legado de Foppa de considerable, pues no se limita a sus recientes aportes sobre las maras y las ligazones partidarias, el poder financiero que desarrollaron, su penetración en las fuerzas de seguridad y la política.
Siempre resultó incómodo para los criminales, corruptos, evasores y pandilleros, a los que señaló con valentía y sin dudarlo; para las fuerzas de seguridad, sobre las cuales expuso sus frecuentes crímenes y desaciertos, añadieron.
Los asesinatos de Foppa y Aguilar resultan condenables, tanto como los otros hechos de violencia que a diario arrebatan la vida de ciudadanos, enfatizó el Movimiento ProJusticia.
Este es un crimen perpetrado en un momento de extrema complejidad política, por los insistentes actos de desestabilización contra la presidencia de Bernardo Arévalo, y por el inminente proceso de elecciones generales 2027, señaló.
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