Arévalo relacionó Revolución con clamor de justicia en Guatemala

Ciudad de Guatemala, 20 oct (Prensa Latina) El presidente Bernardo Arévalo relacionó hoy la Revolución de 1944 con el clamor de verdad y justicia ante los recientes hechos de violencia, como el asesinato del exfiscal Juan Francisco Solórzano Foppa.

En una carta divulgada a través de sus plataformas digitales, el mandatario escribió que “a veces, una voz valiente se atreve a disentir, y su luz despierta otras voces, y otras más”.

Así crecen como un clamor capaz de derrotar el despotismo y la opresión, para reemplazarlos con libertad y dignidad, subrayó el jefe de Estado.

Así empiezan las grandes revoluciones. La nuestra fue así. Esa madrugada de octubre de 1944, tras un largo período de silencio, las voces que reclamaban libertad se multiplicaron, recordó el político de 67 años.

Hasta pulverizar un sistema atrasado, opresivo y ofensivo a la dignidad humana. No fue un proceso fácil. Los déspotas nunca salen sin resistirse, y en el camino a la liberación de Guatemala, muchos héroes entregaron sus vidas, describió.

Sus nombres, luchas y sus ausencias son parte de la memoria de nuestra democracia, subrayó el abanderado del partido Movimiento Semilla.

Esa memoria es hoy particularmente dolorosa. Este día lo conmemoramos en duelo por el asesinato infame de Foppa, quien dedicó su vida pública a la lucha contra la corrupción y la impunidad, y de Gustavo Adolfo Aguilar, deportista de la Federación de Judo, remarcó en sus letras.

Toda Guatemala se solidariza con sus familias y rememora que la democracia y la paz no pueden darse por sentado, reflexionó Arévalo.

A cada generación le corresponde cuidarlas, fortalecerlas y, cuando nos son arrebatadas, reconquistarlas, enfatizó.

Este momento oscuro nos demanda unidad. Unidad para acompañar a quienes hoy lloran. Firmeza para que la verdad y justicia se establezca con pruebas, sin importar a dónde conduzca, consideró la autoridad.

Y responsabilidad para que el dolor no se convierta en instrumento de nadie. No permitamos que nadie lucre o se aproveche con la muerte, aseveró el Gobernante.

Hace 82 años, el pueblo chapín se levantó contra la dictadura, derrotó al miedo y se atrevió a cambiar su historia.

Hoy, frente a quienes pretenden imponer nuevamente el silencio y la impunidad, tenemos una responsabilidad histórica: no ceder, no retroceder, reclamó.

Porque Guatemala ya aprendió que la violencia puede costar vidas, pero el miedo nunca debe tener la última palabra. Y esta vez, tampoco la tendrá, resaltó el presidente. Aseguró que seguirán construyendo la democracia que legó con valentía la Revolución de Octubre, por quienes ya no están, por sus voces y sus luchas.

Por quienes día a día insistimos en que la justicia no se calle, que la verdad no se entierre y que la esperanza no se rinda; por quienes vendrán, añadió el mandatario.

mar/znc

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