Macron, quien se encuentra de gira por el Medio Oriente para, como él afirmó, asegurar los suministros energéticos a Francia, indicó que analizaría con los servicios de inteligencia lo ocurrido el fin de semana para anticipar futuras movilizaciones.
Al mismo tiempo, estimó que no hay una injerencia extranjera visible en los acontecimientos que se produjeron, señaló el diario Le Monde.
Sin embargo, después sí hubo una manipulación extranjera de la información, que dio lugar a comentarios tan inaceptables como estúpidos por parte de muchas personas, incluidos dirigentes extranjeros, declaró el jefe de estado galo.
Macron cuestionó las imágenes generadas mediante inteligencia artificial, así como “a quienes explican que (Francia) había sido invadida por hordas de migrantes e islamistas, lo cual es totalmente falso”, destacó, citado por el rotativo.
A un pedido de la prensa de aclarar si esa frase tenía en cuenta al presidente estadounidense, Donald Trump, Macron respondió: “Entre otros. En estos momentos se ve quién ama a Francia y quién no”, acotó.
El mandatario galo pidió “mano firme” tras los actos de violencia del 17 de octubre y denunció “hechos inaceptables en varias ciudades del país”, en referencia a elementos extremistas infiltrados en manifestaciones pacíficas contra la carestía de la vida.
De su lado, el ministro francés de Justicia, Gérald Darmanin, indicó que por el momento fueron detenidas dos mil 500 personas durante el fin de semana pasado, incluidos 917 que serán puestos a disposición judicial.
Partidos de izquierda llaman al gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu a atender las demandas de los participantes en las protestas, incluidos estudiantes y el sector público, así como cooperativas pesqueras.
En las manifestaciones se rechaza el plan de reducir 54 mil millones de euros del presupuesto de 2027, sobre todo, gastos sociales, atención a salud y jubilaciones, mientras los estudiantes reclaman medios para mejorar las condiciones de la educación.
Esos sectores escuchan propuestas varias hace casi dos meses, pero consideran que ninguna propuesta concreta fue presentada para resolver sus demandas.
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