La productividad como problema estructural de las economías pequeñas es sin lugar a dudas el elemento que más llama la atención a los expertos, sobre todo británicos.
El debate sobre estancamiento secular apunta a un conjunto de causas entrelazadas: desaceleración demográfica, caída de la productividad, innovación tecnológica que no genera el mismo impacto que las transformaciones manufactureras del pasado, y una tendencia al ahorro excesivo tras episodios de endeudamiento masivo.
Para economías pequeñas y dependientes de importaciones, el problema se agrava porque la productividad no depende solo de factores internos, sino de la capacidad de insertarse en cadenas globales de valor y acceder a tecnología y financiamiento. Cuando esas vías se bloquean o encarecen, la brecha se ensancha.
mem/rfc





