Cambio climático amplía enfermedades infecciosas en Brasil

Brasilia, 25 oct (Prensa Latina) Las alteraciones climáticas favorecen la expansión de enfermedades infecciosas en Brasil, donde el aumento de las temperaturas y los cambios en las lluvias amplían hoy la circulación de vectores y otros agentes patógenos.

Citado por medios de prensa, un estudio de la Fundación Oswaldo Cruz reveló que entre 2006 y 2024 el número de microrregiones brasileñas con niveles epidémicos de dengue pasó de 110 a 292.

La investigación identificó las anomalías térmicas como el indicador climático que mejor explica el incremento de la incidencia de esa enfermedad a largo plazo.

Según sus autores, una vez que el virus y el mosquito transmisor se establecen en un territorio, resulta improbable volver a una situación sin transmisión.

El avance del dengue hacia zonas tradicionalmente más frías quedó evidenciado en Río Grande del Sur, puntualizó la pesquisa.

En 2024, cuando Brasil registró un récord de casos, ese estado notificó casi 210 mil infecciones confirmadas y 281 muertes, mientras que Bahía contabilizó alrededor de 163 mil casos y 188 fallecimientos.

Para el infectólogo Celso Granato, integrante de la Sociedad Brasileña de Patología Clínica y Medicina de Laboratorio, las temperaturas influyen en todas las etapas del ciclo de vida del mosquito Aedes aegypti y pueden modificar su comportamiento, incluida la frecuencia con que pica para alimentarse.

La expansión de enfermedades transmitidas por vectores también alcanza a la fiebre de Oropouche, que hasta 2023 circulaba principalmente en la región amazónica.

Aunque la relación directa entre el clima y la expansión de este virus continúa bajo investigación, especialistas consideran que las variaciones de temperatura y precipitaciones, junto con la degradación ambiental, pudieron contribuir a su dispersión.

Los fenómenos extremos plantean otros riesgos sanitarios, pues tras las inundaciones que afectaron Río Grande del Sur aumentaron los casos de leptospirosis, una infección bacteriana asociada, entre otros factores, al contacto con agua contaminada por la orina de roedores.

Por las crecidas se pueden mezclar aguas pluviales con residuales y contaminar fuentes destinadas al consumo humano o la preparación de alimentos, con riesgos de infecciones gastrointestinales y hepatitis A.

Como contraste, las sequías y los incendios forestales pueden desplazar animales silvestres hacia áreas habitadas, incrementando el contacto con seres humanos y la exposición a enfermedades como las causadas por hantavirus.

Desde 2016, Brasil confirmó 530 infecciones por ese virus y 212 muertes, una letalidad del 40 por ciento, divulgó la Agencia Brasil.

La crisis climática también favorece la adaptación de ciertos hongos a temperaturas más elevadas.

Entre ellos figura Candida auris, capaz de sobrevivir en ambientes cálidos y persistir durante períodos prolongados, que representa un riesgo particular para pacientes hospitalizados e inmunodeprimidos.

ool/dsa

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