Sin embargo, el director de Pulp Fiction dejó claro que no tiene prisa por llevarlo a la gran pantalla, su prioridad inmediata es el teatro.
Según explicó en el programa, el texto está terminado y le satisface plenamente, pero no piensa mover una sola pieza hasta que concluya la temporada de The Popinjay Cavalier, su primera incursión como dramaturgo.
Protagonizada por Sacha Baron Cohen, la obra se estrenará en marzo del próximo año en el Phoenix Theatre del West End londinense y se mantendrá en cartelera durante aproximadamente tres meses.
«Escribí un guion que me gusta mucho, pero quiero hacer la obra de teatro y descubrir quién soy; después, volveré a pasar tiempo con mi familia, vivir un poco y, entonces, veré qué quiero hacer», comentó el realizador.
El proyecto no nació originalmente para los escenarios. Tarantino reveló que The Popinjay Cavalier comenzó como un guion cinematográfico, hasta que comprendió que la historia se adaptaba mejor a ese formato.
Ambientada en la Europa de principios del siglo XIX, la producción sigue la aventura de Rupert Sebastian Thomas Jr., un actor que emprende un viaje a París, en una trama que combina acrobacias y duelos de espada.
El propio cineasta la describió como una «farsa británica de corte clásico», y fuentes cercanas al montaje señalan que su esencia recuerda a Noises Off, la comedia de tres actos de Michael Frayn.
«Estoy ansioso y lleno de expectativas por ofrecerle al público del West End una gran noche de entretenimiento», declaró.
La promesa de retirarse tras su décima película lo acompaña desde hace más de una década; luego del estreno de Había una vez en Hollywood, muchos interpretaron que ese momento estaba cerca, pero el anuncio de su incursión teatral en marzo pasado calmó las especulaciones sobre un adiós definitivo.
Mientras tanto, el director ha descartado proyectos; renunció a dirigir Las aventuras de Cliff Booth, la continuación del universo de Había una vez en Hollywood que perfila Netflix, y The Movie Critic.
En la entrevista, el realizador habló de otra de sus pasiones: las salas de cine que posee en Los Ángeles. Una de ellas está consagrada exclusivamente a exhibir películas en 35 mm y, en ocasiones, en 16 mm, un gesto que confirma su fidelidad a la proyección tradicional en un tiempo dominado por el streaming.
Con el guion de su última película listo y una obra de teatro a punto de ver la luz, Tarantino parece haber encontrado una manera de despedirse del cine sin renunciar a la creación.
Su décima función tendrá que esperar, al menos, a que caiga el telón en el West End.
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