Tal petición dada a conocer en un informe denominado Protecting Health in the Age of Climate Disinformation aparece en un momento en que determinados intereses intentan sembrar dudas y confusión.
Esta iniciativa busca combatir las noticias falsas y las teorías de la conspiración, que menoscaban las alertas de emergencia, las orientaciones de salud pública y sus mensajes tienen como objetivo retrasar las políticas a implementar respecto a la contaminación del aire, energía limpia y combustibles fósiles.
Los interesados sostienen que un entorno informativo más saludable no es un lujo comunicativo, sino una condición para la justicia climática, la salud pública y el derecho a un futuro saludable.
De acuerdo con el documento, la desinformación climática se refiere a la difusión intencionada de información falsa o engañosa sobre el cambio climático y las acciones climáticas, que incluye tanto la negación total del calentamiento global como las teorías de la conspiración.
“Esta se 0diferencia de la información errónea sobre el clima, definida como información falsa o sacada de contexto que alguien presenta como si fuera un hecho, aunque la información errónea no implica el mismo nivel de intencionalidad que la desinformación, puede tener consecuencias igual de peligrosas”, argumenta el texto.
En opinión de los expertos el objetivo es empoderar a las personas para que sean capaces de ver más allá de la desinformación climática y detectar las principales técnicas utilizadas para engañar al público.
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