El Ministerio de Asuntos Exteriores de Kuwait informó que el diplomático fue convocado por el viceministro Hamad Suleiman Al-Mishaan, quien expresó el rechazo de su Gobierno a la declaración iraní, cuya embajada negó la participación de un ciudadano de ese país en un presunto complot para asesinar a figuras públicas kuwaitíes.
Según la Cancillería, Kuwait considera que el pronunciamiento constituye una injerencia en sus asuntos internos y una vulneración de su soberanía e independencia judicial, contraria al derecho internacional.
Al-Mishaan reiteró la condena de su país a cualquier intento de interferir en las decisiones de los tribunales nacionales e instó a Teherán a respetar la Carta de las Naciones Unidas, los principios de buena vecindad y la no injerencia. Hasta el momento, Irán no ha ofrecido comentarios inmediatos sobre la convocatoria.
La protesta se produjo después que la embajada iraní rechazara este miércoles las acusaciones contra uno de sus ciudadanos, al afirmar que este no estuvo en Kuwait durante los últimos 10 años y que las imputaciones carecían de fundamento.
El pronunciamiento iraní siguió a una sentencia dictada el lunes último por un tribunal kuwaití, que condenó a muerte a tres acusados en un caso de espionaje para Irán y el movimiento libanés Hezbolá, así como de conspiración para asesinar a destacadas figuras del país, entre ellas el viceprimer ministro y ministro del Interior, Fahd Al-Yousef, según medios locales.
Otros ocho procesados recibieron penas de cinco años de prisión. Las autoridades kuwaitíes no precisaron la nacionalidad ni la identidad de los 11 acusados.
Sin embargo, el canal libanés Al-Mayadeen informó que entre los condenados a muerte figuran Hussein Abdullah Al-Matouq, Hassan Abdul-Hadi Hajieh y el ciudadano iraní Abdul-Reza Haidar Dehghani.
Las relaciones entre Teherán y Kuwait se han deteriorado desde el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, a finales de febrero.
Desde entonces, Teherán respondió con ataques contra objetivos que identificó como instalaciones estadounidenses en países del Golfo, mientras Kuwait denunció impactos contra civiles e infraestructuras.
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