El bloque opositor, cuyo surgimiento está ligado a la lucha contra una reforma constitucional, declaró explícitamente que rechaza “cualquier cambio en la Constitución, cualquier tercer mandato, cualquier aplazamiento de las elecciones” de 2028, toda toma del poder por las armas y cualquier intento de balcanización del país.
En una declaración publicada al término de su cónclave celebrado en Roma del 25 al 27 de octubre, la C64 reafirmó su postura fundacional, a la vez que se apartó del objetivo declarado del FRN, que aspira a derrocar al Gobierno, incluso con el uso de la fuerza.
El comunicado sostuvo además que la ley sobre el referendo, que la Asamblea Nacional volvió a examinar y aprobar, no puede cuestionar las disposiciones de la carta magna relativas a los mandatos presidenciales.
Insistió en que ninguna mayoría parlamentaria puede situarse por encima de la Ley Fundamental, y calificó el proyecto de referendo como un “golpe de Estado constitucional” destinado a mantener en el poder a los actuales gobernantes.
La coalición también exigió el cese de las detenciones, de las intimidaciones y de los obstáculos a las actividades políticas pacíficas, paralelo a lo cual solicitó la realización de investigaciones independientes y creíbles.
Mencionó en particular los actos de violencia denunciados durante las manifestaciones del 12 de junio y el 15 de septiembre de 2026, así como sobre el asesinato de Manassé Lomboto.
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