La protesta forma parte de una iniciativa impulsada por organizaciones sindicales de 22 países, con el respaldo de más de 25 sindicatos y la adhesión de 113 puertos, según informaciones de los organizadores y reportes de prensa.
El paro exige que las terminales portuarias, los buques mercantes y las infraestructuras logísticas no sean utilizados para transportar armamento, municiones y otros suministros destinados a operaciones militares.
En Italia, la movilización cuenta con la participación de la Unión Sindical de Base (USB), organizaciones de trabajadores marítimos y colectivos portuarios, que consideran necesario el compromiso de los empleados del sector para evitar que las instalaciones bajo su responsabilidad contribuyan al desarrollo de las guerras.
Entre los principales escenarios de la protesta en este país figuran las ciudades de Génova, Livorno, Trieste, Catania y Cagliari, donde se convocaron concentraciones, piquetes y otras acciones en las instalaciones portuarias.
En Livorno, la USB y el Grupo Autónomo de Trabajadores Portuarios (GAP) confirmaron la huelga en todas las terminales, empresas y cooperativas del puerto, indicó el diario Il Tirreno.
Los trabajadores comenzaron a concentrarse desde temprano en la mañana, mientras las organizaciones reclamaron una moratoria total sobre el movimiento de material militar a través de ese enclave, con independencia de su destino o finalidad.
La demanda comprende tanto los cargamentos destinados a las fuerzas armadas italianas como aquellos enviados hacia otros países. La solicitud fue planteada durante un encuentro con el prefecto, la Capitanía del Puerto y la Autoridad Portuaria.
Según el periódico La Repubblica, en Génova, otro de los centros de la movilización, los trabajadores y colectivos portuarios convocaron concentraciones desde primera hora, con acciones previstas en los accesos a las terminales y posteriores manifestaciones en la ciudad.
La protesta se relaciona también con la Declaración de Estambul, suscrita en mayo de 2026 por organizaciones de trabajadores portuarios de más de 35 países europeos, que reclamó impedir el uso de las instalaciones marítimas para transportar armas destinadas a zonas de guerra.
Los sindicatos sostienen que el personal portuario no debe convertirse en parte de las cadenas logísticas que alimentan los conflictos armados y advierten sobre las consecuencias humanas y laborales de la militarización de las infraestructuras de transporte.
La jornada internacional coincide en Italia con la huelga general convocada por la USB contra el encarecimiento del costo de la vida, el rearme y las prioridades presupuestarias del Gobierno, en una movilización que vincula las reivindicaciones laborales con el rechazo a la economía de guerra.
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