Según un comunicado oficial, Jamenei se reunió con altos responsables de las Fuerzas Armadas, entre ellos el jefe del Estado Mayor, Ali Abdollahi; el comandante en jefe del Ejército, el general de división Amir Hatami, y el jefe de la Guardia Revolucionaria, el general de división Ahmad Vahidi.
Durante el encuentro, instruyó a los oficiales a prepararse para cualquier eventual agresión y afirmó: «Respondan de inmediato y con eficacia, sin estar sujetos a límites geográficos».
«Si los enemigos recurren nuevamente a ataques militares o terroristas, las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán y el pueblo iraní decidirán cuándo y bajo qué condiciones cesarán estos ataques», expresó.
El dirigente también pidió reforzar las capacidades defensivas internas en los ámbitos táctico e ideológico, así como desarrollar la infraestructura de seguridad mediante la incorporación de nuevas tecnologías.
El comunicado señaló que durante la reunión se actualizó la lista de objetivos militares iraníes y se decidió incluir todos los objetivos físicos y no físicos de Estados Unidos e Israel que se encuentren al alcance de las fuerzas de Irán.
El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva militar contra Irán que, según cifras de Teherán, causó más de tres mil muertos. La República Islámica respondió con ataques contra objetivos israelíes y estadounidenses, antes de que se acordara un alto el fuego en abril.
Posteriormente, Washington volvió a atacar instalaciones en territorio iraní, mientras las negociaciones entre ambas partes se estancaban, pese a la firma de un memorando de entendimiento a mediados de junio.
Teherán respondió con operaciones contra lo que identificó como instalaciones y equipos militares estadounidenses en países árabes. Algunos de esos ataques, sin embargo, causaron víctimas civiles y daños a infraestructuras no militares.
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