Capital mexicana presume fiesta y color en desfile de Día de Muertos

Ciudad de México, 31 oct (Prensa Latina) La Ciudad de México volvió a engalanarse hoy con una de sus más llamativas actividades: el Gran Desfile de Día de Muertos, esta vez en su décima edición y con unos cuatro mil participantes.

Cientos de turistas y habitantes de la urbe arribaron desde temprano para presenciar el recorrido, que comenzó en la glorieta de la Diana Cazadora, en la emblemática avenida Paseo de la Reforma, y concluyó en el Zócalo de esta capital, considerado el corazón del país.

Los más de 50 grupos involucrados en la iniciativa exhibieron algunas de las figuras de mayor recurrencia en estas fechas, entre ellas, las catrinas y catrines, esos símbolos populares de la muerte asociados a México en casi todo el mundo.

Hubo carros alegóricos y comparsas, además de tributos al cantante y compositor Juan Gabriel (1950-2016), al director de cine Emilio (el Indio) Fernández (1904-1986), y al escritor Juan Rulfo (1917-1986), figuras cimeras de la cultura nacional.

“Aquí decimos que el Día de Muertos es una rebelión contra el olvido, porque aquí recordamos a los que ya se fueron con alegría, con memoria, con fiesta, desde los altares en las casas, hasta estos grandes festivales que vemos en las avenidas”, expresó la jefa de Gobierno de la urbe, Clara Brugada.

Esta es una de las más de cinco mil actividades por el Día de Muertos, conmemorado en realidad el 1 y 2 de noviembre, pero que dos semanas antes de esos días comienza a vestir esta y otras urbes de decoraciones muy particulares para honrar y recordar a los seres queridos.

Los hogares, pero también los pequeños y los grandes comercios, las tienditas de barrio y los espacios públicos se llenan de flores de cempasúchil, calaveritas de azúcar y papel picado, entre otros imprescindibles como el llamado pan de muerto.

Con motivo de los festejos, la jefatura de Gobierno local inauguró en días recientes “El Camino”, una instalación monumental de luz y color en la avenida Paseo de la Reforma, convertida en “un viaje entre el mundo de los vivos y los muertos”, según los organizadores.

También se muestra al público la ofrenda monumental erigida en el Zócalo, con una catrina de 33 metros, la más alta del mundo, que le agenció, además, un récord Guinness a la Ciudad de México.

mh/las

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