Según el periódico, el comandante del Comando Central de Estados Unidos (Centcom), Brad Cooper, presentó al presidente Donald Trump opciones militares para reanudar los ataques y agregó que la decisión de volver a las hostilidades corresponde a Trump, en medio de las negociaciones en curso entre Washington y Teherán.
Fuentes políticas citadas por el medio bajo anonimato señalaron que Israel se aproxima a una nueva ronda de confrontación, aunque sus dirigentes políticos y militares dependen de la postura estadounidense para iniciar una operación.
El medio indicó que los preparativos israelíes incluyen ejercicios de la Fuerza Aérea con decenas de cazas y aviones de reabastecimiento, que sobrevolaron los espacios aéreos de Siria e Iraq hasta las proximidades de la frontera iraní. Las maniobras simularon posibles rutas de ataque y, según la publicación, se realizaron en varias ocasiones.
Yediot Aharonot citó además informaciones de prensa sobre la llegada de 10 aviones de transporte militar estadounidenses a bases aéreas israelíes en los últimos días, como parte de un puente aéreo para trasladar equipamiento militar a la región. Estos movimientos coinciden con el refuerzo de las fuerzas estadounidenses y los preparativos ante una posible reanudación de las operaciones.
Entre las principales interrogantes figura la ausencia de objetivos estratégicos claramente definidos para una eventual ofensiva estadounidense. Según las fuentes citadas, los ataques a instalaciones nucleares, sistemas de misiles y capacidades militares iraníes no garantizarían un cambio de régimen ni una modificación de la política de Teherán.
El periódico señaló que Washington podría recurrir a la amenaza militar para presionar a Irán a alcanzar un acuerdo en condiciones más favorables.
Añadió que, según las fuentes, un pacto que no aborde las preocupaciones israelíes sobre los programas nuclear y de misiles de Irán, así como su armamento, no eliminaría las amenazas que Israel afirma enfrentar.
Las fuentes advirtieron también que el conflicto podría extenderse al Líbano si Hezbolá se incorpora a los combates, como ocurrió durante la confrontación anterior. Ese escenario prolongaría la guerra y aumentaría la presión sobre los sistemas de defensa aérea israelíes y sus reservas de misiles interceptores.
Paralelamente, el diario mencionó posibles avances en las conversaciones indirectas entre Washington y Teherán, mediadas por Qatar, con vistas a impulsar negociaciones directas sobre el programa nuclear iraní, el estrecho de Ormuz y los incentivos económicos para Irán. China y Rusia podrían actuar como garantes de un eventual acuerdo.
En contraste, el periódico citó al líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, quien advirtió que cualquier amenaza contra su país recibiría una respuesta inmediata y contundente, sin limitaciones geográficas.
Añadió que las Fuerzas Armadas y el pueblo iraníes determinarían el momento y las condiciones para poner fin a cualquier futura confrontación.
La publicación concluyó que el desafío para Israel no consiste únicamente en prepararse para un nuevo ataque, sino también en garantizar que cualquier acción militar responda a sus intereses de seguridad a largo plazo, con objetivos definidos y mecanismos claros para concluir las operaciones.
La guerra comenzó el 28 de febrero con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, seguidos de un alto el fuego en abril. Los enfrentamientos entre Washington y Teherán se reanudaron en julio, en medio del estancamiento de las negociaciones entre ambas partes.
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