Al dirigirse a los fieles y peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro, después del rezo del Ángelus por la solemnidad de Todos los Santos, el pontífice destacó la importancia de la colaboración que hizo posible esas operaciones de asistencia humanitaria y pidió que ese gesto impulse nuevos esfuerzos para poner fin al sufrimiento provocado por los conflictos armados.
El Obispo de Roma encomendó a la Virgen María, Reina de la Paz y de todos los Santos, a quienes padecen las consecuencias de las guerras en distintas regiones del mundo.
En sus palabras, León XIV también recordó la beatificación, realizada el sábado en Savannah, estado estadounidense de Georgia, de Pedro de Corpa y cuatro compañeros, religiosos de la Orden de los Frailes Menores, asesinados en 1597.
El pontífice también se refirió a los Juegos Olímpicos Juveniles que se desarrollan en Dakar, capital de Senegal, desde el 31 de octubre hasta el 13 de noviembre, con la participación de atletas de entre 15 y 18 años.
Subrayó que se trata del primer acontecimiento olímpico organizado en el continente africano y destacó que, además de las competiciones deportivas, el programa incluye encuentros educativos y culturales destinados a promover los valores olímpicos y el entendimiento entre jóvenes de diferentes países.
León XIV consideró que el deporte constituye una señal de esperanza y transmitió su saludo y bendición a todos los participantes.
En otro momento, anunció la celebración en Roma, del 8 al 15 de noviembre, de la denominada Misión con los Pobres, promovida por los Frailes Menores, iniciativa que coloca en el centro de sus actividades a las personas en situación de vulnerabilidad.
De igual forma, recordó que este lunes, durante la conmemoración de todos los fieles difuntos, celebrará una misa en el cementerio romano del Verano, e invitó a rezar por quienes han fallecido, particularmente por aquellos que ya no cuentan con personas que los recuerden.
rgh/mml





