En Chile sí hubo capibaras, pero hace ocho millones de años

Santiago de Chile, 1 nov (Prensa Latina) Chile es hoy el único país de Sudamérica donde no hay población silvestre de capibaras, sin embargo, una investigación científica halló restos de un antecesor de esta especie que vivió aquí, pero hace ocho millones de años.

El roedor más grande del mundo, con un peso de hasta 60 kilogramos y gesto adusto y tranquilo, se convirtió desde principio de 2020 en un objeto muy apreciado y se le puede ver en forma de muñecos, carteras, llaveros, gorros, sombrillas y hasta personajes del anime de Japón.

Chile no fue inmune a esta explosión de simpatías por el también llamado carpincho, a pesar de que, para verlo aquí, se debe llegar a lugares con autorización para mantenerlos, como el Buin-Zoo, en la Región Metropolitana de Santiago, o el Parque Safari, de O’Higgins.

La investigación, publicada en la revista Scientific Reports y donde participaron cinco especialistas chilenos, determinó que el cardiatherium, antepasado del capibara actual, habitó en un área del actual desierto de Atacama.

El descubrimiento de un fósil en la que hoy es una de las zonas más áridas del mundo, llevó también a determinar cómo era el clima en el norte de Chile hace ocho millones de años.

Un reporte sobre el tema de Radio Infinita, señala que en esa era Atacama tenía zonas muy húmedas, con corrientes de agua y vegetación, incluidas palmeras, o sea el hábitat preferido por estos roedores.

Respecto a porqué dejaron de vivir aquí, las respuestas son varias y la primera se refiere a la barrera geográfica establecida por la cordillera de Los Andes, cuya altura hace imposible que un animal adaptado al clima cálido la pueda cruzar.

La hipótesis es que en el tiempo del cardiatheriun la sierra aún no alcanzaba toda la majestuosidad de los últimos cientos, o miles de años.

Además, el clima de Chile es seco y árido en buena parte de su territorio y no ofrece el ecosistema húmedo y frondoso que ese tipo de animales requieren.

Son excelentes nadadores, copulan, comen y regulan la temperatura de su cuerpo en el agua y dependen de ríos y lagos templados, muy diferentes a las frías corrientes chilenas que descienden de la cordillera.

Todo lo anterior no impidió que el país se sumara a la fiebre por el capibara y, aunque la mayor explosión ocurrió en el verano pasado, todavía pueden verse en mercados populares y hasta en alguna tienda exclusiva.

rgh/car/eam

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