Barriletes gigantes, cultura, tradición y legado en Guatemala

Ciudad de Guatemala, 1 nov (Prensa Latina) Los barriletes gigantes, Patrimonio de la Humanidad desde 2024, llenarán hoy de cultura, tradición y legado el cielo de varios municipios de Guatemala, como un puente entre los vivos y sus ancestros.

En Sumpango y Santiago Sacatepéquez, departamento de Sacatepéquez, miles de personas, como cada año, los volarán sobre los cementerios, con el fin de recordar a los seres queridos fallecidos, según los organizadores.

El proceso de elaboración –contaron- inició hace meses, cuando niños, jóvenes y adultos recolectaron el bambú para construir las estructuras de lo que muchos consideran aquí verdaderas obras de arte.

En el campo de fútbol de Sumpango, los participantes homenajearán esta vez al Premio Nobel de Literatura 1967 Miguel Ángel Asturias, previo al regreso de sus restos al país desde París, Francia, el próximo 12.

Será la 48 edición, se llamará “Trazos con Historia” e incluirá una categoría de dos metros de diámetro para artistas individuales, aparte de otros grupos que elaboraron cometas de 11 a 18 metros y de cuatro a seis, y para los niños que confeccionaron de uno a 1,5 metros.

La oportunidad permitirá a los visitantes deleitarse también con música tradicional y bailes folclóricos, y degustar la deliciosa gastronomía chapina.

En Santiago Sacatepéquez los barriletes gigantes llegarán a sus 127 años de celebración, armados igualmente con papel de china, bambú, caña y lazos.

Los artesanos plasman en los deslumbrantes lienzos mensajes sobre el cuidado del medio ambiente y la Madre Tierra, la defensa del territorio y los derechos de los pueblos indígenas, así como reivindicaciones sociales, paz, igualdad y la identidad cultural maya.

La “Técnica de elaboración de los barriletes gigantes” fue declarada Patrimonio Cultural Intangible de la Nación a través del Acuerdo Ministerial 139-2022.

Ese reconocimiento enalteció una manifestación profundamente arraigada en la identidad y el tejido comunitario, que arrancó, de acuerdo con investigaciones, a finales del siglo XIX y principios del XX.

Entonces los ancianos recomendaron construir estos barriletes para que deambularan en el cielo y pudieran encontrarse con los espíritus.

rgh/znc

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