Al participar en un seminario con más de medio centenar de directivos sobre las 176 transformaciones aprobadas, el mandatario compartió criterios acerca del papel que la dirección del país concede a la empresa estatal, el rol de sus directivos, la confianza activa, la responsabilidad social, la participación de los trabajadores y las tendencias negativas que será necesario evitar o enfrentar.
Puntualizó que los equipos de dirección de las empresas estatales requieren integrantes capacitados y un funcionamiento adecuado de esos órganos, alejados de formalismos administrativos que constituyan un lastre para la innovación y el desarrollo, y que desemboquen en burocracia.
Díaz-Canel señaló que entre los valores que deben asumir los cuadros figuran el cambio de mentalidad, el sentido de pertenencia, la responsabilidad social y el compromiso con una mayor participación de los trabajadores.

Durante el encuentro, realizado a finales de septiembre, el jefe de Estado reiteró la confianza de la dirección del país en la capacidad del sistema empresarial para aportar al desarrollo económico.
Advirtió que esa confianza implica una exigencia: los directores deben situarse a la vanguardia del proceso de transformación y no a la retaguardia de la resistencia.
Aseguró que la preeminencia de la empresa estatal socialista no puede medirse únicamente por la cantidad de entidades, sino por la calidad de su gestión para enfrentar los desafíos actuales y por su capacidad real de generar eficiencia económica en comparación con otras formas de propiedad y gestión.
Recalcó además que la empresa estatal socialista no es un actor residual ni un apéndice del aparato administrativo, sino el sujeto principal de la economía nacional y el eslabón fundamental para implementar las 176 transformaciones.
Entre las premisas de los cambios, el mandatario recordó el margen de autonomía sin precedentes que se le concede a la empresa estatal en cuanto a la administración y la gestión de sus recursos, según información publicada en la página web de la Presidencia.
No obstante, enfatizó que esa autonomía debe traducirse en más producción, ingresos, generación de divisas, mejores precios, una mayor dinámica de creación de empleo y una elevación concreta del nivel de vida de la población.

Reiteró que el proceso transformador persigue atraer capital, elevar la eficiencia y aprovechar mejor las capacidades de la empresa estatal, pero siempre preservando la propiedad social como un principio irrenunciable.
Díaz-Canel señaló asimismo cuatro aspectos clave que deben guiar las transformaciones: la transición energética, la economía circular, la ciencia y la innovación, así como la transformación digital, la automatización de los procesos y la inteligencia artificial.
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