Los documentos, denominados Mapas del Camino, fueron elaborados como instrumentos de aplicación global para ayudar a los países a convertir los compromisos climáticos existentes en políticas y acciones concretas, informó la Agencia Brasil.
El presidente de la 30 Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), André Corrêa do Lago, explicó que las propuestas no forman parte de las negociaciones, sino que buscan contribuir a la implementación de acuerdos ya alcanzados mediante políticas sustentadas en información, ciencia y datos disponibles.
La presentación tuvo lugar a menos de una semana del inicio de la COP31, prevista del 9 al 20 de noviembre en Antalya, Türkiye.
El Mapa del Camino para alejarse de los combustibles fósiles propone comenzar con un diagnóstico nacional sobre la oferta y la demanda de energía y su relación con la economía de cada país.
La evaluación contempla aspectos como la dependencia fiscal de los mercados energéticos, las inversiones recientes, las expectativas de rentabilidad de los inversores y las señales de precios que reciben productores y consumidores.
El documento identifica además medidas para acelerar la transición, entre ellas fortalecer la planificación energética a largo plazo, ampliar la cooperación entre instituciones y sectores público y privado, y garantizar una oferta de energía confiable, accesible y sostenible.
La directora ejecutiva de la COP30, Ana Toni, afirmó que los países ya disponen de condiciones para comenzar a planificar sus procesos de transición, aunque parten de realidades económicas y energéticas diferentes.
El segundo documento, dedicado al fin de la deforestación y la degradación forestal, abarca bosques tropicales, subtropicales, templados y boreales, además de ecosistemas asociados, como manglares y turberas. La propuesta destaca que la degradación forestal también constituye una amenaza climática, pues reduce la capacidad de los ecosistemas para almacenar carbono, regular los ciclos de lluvia y preservar la biodiversidad.
El ministro de Medio Ambiente y Cambio Climático, João Paulo Capobianco, señaló que varias de las medidas propuestas se inspiran en políticas aplicadas en Brasil, que han contribuido a reducir la deforestación.
Ambos mapas proponen que los países evalúen su situación, identifiquen las medidas necesarias y compartan experiencias para sumar esfuerzos nacionales en favor de resultados globales.
La presidencia brasileña de la COP30 busca así mantener el impulso de la conferencia celebrada en 2025 en la ciudad de Belém y facilitar que los compromisos climáticos se traduzcan en acciones concretas, en un contexto de urgencia por reducir las emisiones y proteger los ecosistemas.
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