Divulgada este miércoles por la Fundación Maria Cecília Souto, la investigación se basó en los resultados del Estudio Internacional de Aprendizajes y Bienestar en la Primera Infancia, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.
El levantamiento evaluó a niños de cinco años matriculados en la educación preescolar y examinó tres dimensiones: aprendizajes fundamentales, funciones ejecutivas y habilidades socioemocionales.
Entre los resultados, el análisis identificó una brecha de 40 puntos en matemáticas iniciales (competencias para contar, comparar cantidades y reconocer patrones) en los niños negros, que obtuvieron 423 puntos, y en los blancos, con 463.
También se registraron diferencias en la memoria de trabajo (capacidad de almacenar y manipular información) pues los niños negros lograron 462 puntos y los blancos 471.
Las disparidades aumentaron al combinar los factores raciales y económicos, con la mayor brecha en matemáticas iniciales: los niños negros, pardos e indígenas de familias con bajo nivel socioeconómico obtuvieron 416 puntos frente a los 500 de los blancos de hogares con mejores condiciones.
Marina Fragata, directora de Políticas Públicas de dicha fundación, señaló que el racismo estructural y las desigualdades históricas limitan el acceso a servicios de calidad y las experiencias que viven los niños desde edades tempranas.
Puntualizó que la raza, el color de piel o el nivel socioeconómico no determinan la capacidad de aprender, pero las condiciones de vida, el acceso a derechos y las oportunidades disponibles influyen en el desarrollo infantil.
Advirtió, además, que si no se enfrentan desde los primeros años, las desigualdades pueden acumularse durante la vida y ampliar las diferencias en las trayectorias educativas y las oportunidades futuras.
Para revertir esa situación, el estudio propuso monitorear los indicadores educativos por raza y color, combinar políticas universales con medidas dirigidas a grupos vulnerables y reforzar la formación de docentes en territorios con mayores carencias.
Asimismo, recomendó ampliar las oportunidades de aprendizaje mediante actividades lúdicas y fortalecer la coordinación entre los servicios de educación, salud y asistencia social.
La referida fundación destacó instrumentos vigentes en Brasil, como la Política Nacional Integrada de la Primera Infancia y la política de equidad educativa y de educación para las relaciones étnico-raciales, junto con las metas del nuevo Plan Nacional de Educación.
El análisis subrayó que combatir las desigualdades étnico-raciales desde la educación infantil constituye una vía para ampliar las oportunidades y avanzar hacia una sociedad más justa y equitativa.
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