Los obispos, frailes menores franciscanos, entre otros, adelantaron que ese día, en la ciudad colonial, tendrá lugar la ceremonia presidida por el cardenal Francisco Robles, delegado del papa León XIV, según un comunicado.
Ramírez fue perseguido, torturado y asesinado, cuando quienes ostentaban el poder vieron en la labor evangelizadora, humanitaria y social de la iglesia Católica una amenaza para sus propósitos de sometimiento de la población, especialmente de los indígenas y campesinos, describió.
El próximo beato es ejemplo del compromiso que muchos sacerdotes tuvieron en aquella época para que se respetara la dignidad de las personas y sus derechos humanos, detalló.
Fiel a su misión, acogió sin discriminación alguna a quien buscaba el sacramento de la reconciliación para guiarle en el camino de la conversión y ayudarle a volver a su vida ordinaria, amplió.
Sin embargo, recordó, ese compromiso ministerial provocó el odio de quienes solamente veían enemigos en aquellos que no se ajustaban a sus disposiciones.
Los obispos calificaron de signo maravilloso el de la liturgia de beatificación, ya que coincidirá exactamente con los 43 años de la muerte de Ramírez.
Las autoridades católicas reconocieron antes como beatos a sacerdotes, religiosos y laicos asesinados durante el conflicto armado interno.
La mayoría fue sometida a graves torturas por mantenerse fiel a su fe y al servicio pastoral. Así los Mártires del Quiché (sacerdotes misioneros españoles y siete laicos chapines), reverenciados el 23 de abril de 2021.
Igualmente, José María Gran Cirera, clérigo ibérico de los Misioneros del Sagrado Corazón; emboscado y asesinado el 4 de junio de 1980.
También Faustino Villanueva, sacerdote español muerto a tiros en su despacho parroquial, el 10 de julio de 1980.
La guerra civil desatada en Guatemala dejó más de 200 mil víctimas fatales y 45 mil desaparecidos, según datos oficiales.
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