Mediante su comunicado sobre el tema, la entidad científica detalló que en el primero presenta entre una y tres por hora, mientras las columnas de gas y cenizas alcanzan entre cuatro mil 800 metros sobre el nivel del mar.
Se entre 10 y 20 kilómetros hacia el SurOeste, con caída fina en comunidades cercanas. Durante la noche es posible observar material incandescente en el cráter, añadió.
Advirtió que es peligroso permanecer en la meseta debido al riesgo de caída de material balístico.
En el caso del Santiaguito indicó explosiones débiles a moderadas y columnas de ceniza que alcanzan hasta 800 metros sobre el domo caliente, las cuales se desplazan hacia el Oeste y SurOeste.
También refirió descenso de material volcánico por sus laderas y, en caso de lluvias, podrían generarse corrientes de lodo y material volcánico en los ríos cercanos.
La Conred aseguró que mantiene la coordinación con el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología y las autoridades locales.
Recomendó a la población protegerse ante la caída de ceniza, cubrir los depósitos de agua, evitar acercarse a las barrancas y cauces de ríos cercanos a los volcanes, así como conocer las rutas de evacuación.
Ante cualquier emergencia, llamó a estar pendientes de la actividad explosiva del de Fuego y Santiaguito.
El primero, a solo 45 kilómetros de esta capital, a pesar del tiempo sigue como el más activo de Guatemala y Centroamérica.
Las dos últimas erupciones intensas (críticas) se dieron el 4 de mayo de 2023 y el pasado 3 de agosto, la que causó alarma y se prolongó por 50 horas.
Una potente el 3 de junio de 2018 dejó 112 muertos, más de 1,7 millones de afectados, una comunidad, una finca y cuatro barrancas inhabitables.
No obstante al paso del tiempo, el Santiaguito, a más de 200 kilómetros de esta urbe, ubicado en el departamento de Quetzaltenango, continúa llamando la atención en este territorio centroamericano.
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