El filme en imagen real del director japonés Koreeda Hirokazu llega a las salas tras el rotundo éxito del manga homólogo (2021), de su versión anime (2024) y confirma la solidez de una historia sobre dos jóvenes dibujantes que ha transitado con soltura del papel al séptimo arte.
La sinopsis sigue a Fujino, estudiante de cuarto de primaria en una zona rural nipona, hábil para el dibujo y cuyos cómics de cuatro viñetas se publican en el periódico escolar.
Su profesora le pide compartir ese espacio con Kyōmoto, una compañera que se niega a asistir a clase y cuyo talento artístico, muy superior al esperado para su edad, hace tambalear la confianza de Fujino.
Nippon.com, plataforma de la Fundación de Comunicaciones Nippon, explicó que el proyecto live-action nació antes incluso del estreno del anime.
El productor Koide Daiki ya había decidido poco después de la publicación del cómic encargar la dirección a Koreeda, de quien fue alumno en la universidad, y propició un encuentro entre el realizador y Fujimoto para discutir la adaptación.
La obra original, el manga, superó los cinco millones de visitas en menos de dos semanas; en septiembre del mismo año salió en papel y vendió más de un millón de ejemplares, destacó Nippon.com.
Luego, la adaptación animada de Oshiyama Kiyotaka recaudó más de dos mil millones de yenes en la taquilla japonesa y llegó al público internacional vía streaming desde noviembre de 2024.
Sobre la última adaptación, de 99 minutos, su reparto lo integran Nanase Fūri y Deguchi Natsuki, que dan vida a Fujino en distintas etapas, junto a Makita Aju y Okada Rokka en el papel de Kyōmoto.
Las cuatro actrices japonesas acompañaron a Koreeda en la presentación del filme en el 83 Festival Internacional de Cine de Venecia, celebrado en septiembre, amplió el medio noticioso.
El realizador japonés estudió a fondo el proceso de producción de manga para retratarlo con exactitud: la cámara registra la evolución del ruido de sus implementos como metáfora auditiva del tiempo, se toma más tiempo que el anime para mostrar a las protagonistas juntas y añade profundidad a su relación.
Para el cierre, Koreeda optó paradójicamente por la animación mediante rotoscoping, técnica con la que los animadores trazan sus dibujos sobre imágenes reales.
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