Por Boris Luis Cabrera (Enviado especial)
El zurdo, quien había lidiado con una lesión de hernia, abrió el desafío en el estadio Roberto Clemente y consiguió mantener a Cuba en la pelea hasta el quinto episodio, cuando la ofensiva japonesa quebró el equilibrio con un racimo de cuatro anotaciones que encaminó el triunfo asiático por 5-1.
«Gracias a Dios no me ha estado doliendo y me sentí aún mejor», comentó Martínez en exclusiva a Prensa Latina, satisfecho con las sensaciones experimentadas durante su salida.
El serpentinero explicó que llevaba cinco meses sin abrir un partido, aunque lanzó dos entradas en la derrota contra Corea del Sur, pero ayer conversó con los entrenadores para asumir la responsabilidad de enfrentar a una selección japonesa que había ganado sus dos primeros compromisos en entradas extras.
Aunque el desenlace no acompañó su regreso, el cubano, contratado en el béisbol japonés, aseguró que se sintió bien físicamente y descartó que la carga de trabajo resultara excesiva, pese a reconocer que la falta de actividad competitiva le pasó factura en el tramo final.
«Al no lanzar tanto, me cansé en ese último inning, pero en mi cuerpo sentía que podía terminar», relató, al tiempo que manifestó respeto por las decisiones del cuerpo técnico cuando llegó el momento de relevarlo.
La derrota dejó a Cuba con un triunfo y dos reveses en el certamen, después de caer 3-2 ante Corea del Sur y conseguir una contundente victoria de 26-6 frente a Sudáfrica, mientras Japón confirmó su capacidad para competir con paciencia y aprovechar las oportunidades.
Martínez, sin embargo, prefirió mirar hacia el próximo compromiso y destacó la disposición de sus compañeros para sobreponerse al tropiezo.
«Son muchachos buenos y siempre están enfocados», afirmó sobre el grupo, convencido de que el ánimo permanece intacto y de que el equipo debe concentrarse en el desafío de mañana.
En Masaya, donde las montañas acompañaron desde el horizonte una jornada de béisbol de altas tensiones, el marcador favoreció a Japón, pero para el lanzador cubano quedó también una victoria personal: comprobar que su brazo vuelve a responder después de meses de incertidumbre.
oda/blc





