Tal medida podría aparecer durante esta semana en camino a una reducción de intereses en junio.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, dijo en marzo que los guardianes del euro no tenían suficiente confianza para plantearse una relajación de su política monetaria.
Pero ahora tienen motivos para estar más tranquilos ya que la inflación se desaceleró considerablemente en la eurozona, hasta 2,4 por ciento anualizado en marzo, 0,2 puntos menos que en febrero, una caída mayor de lo esperado. La inflación se acerca a la meta fijada por el BCE de dos por ciento a mediano plazo.
El Consejo de Gobernadores, que se reúne el jueves, deberá nuevamente mantener las tasas sin cambio, pero la reunión será el preludio de un nuevo punto de inflexión en la política monetaria de la zona euro: la última etapa antes de la baja, según analistas del banco ING.
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