Apagón tico del 9 de mayo fue por déficit eólico, térmico e hídrico

San José, 28 may (Prensa Latina) La población de Costa Rica sufrió el inesperado apagón del 9 de mayo por fallas eólicas, térmicas e hidrológicas en la producción de electricidad, informaron hoy fuentes oficiales.

El Sistema Eléctrico Nacional experimentó entonces un déficit de 120 megavatios de origen eólico; otro de 18 megavatios por fallas térmicas; y un tercero hidroeléctrico al detectarse tres embalses cerca de sus niveles mínimos de operación (cota mínima), comunicó el Instituto de Electricidad (ICE).

Esa situación crítica acentuada por la falta de generación en las plantas movidas por los embalses de Pirrís, Cachí y Reventazón redujo las reservas de energía con las que contaba el ICE para ese día.

Localidades como La Sabana, Curridabat, Guadalupe, Pavas, Dulce Nombre de Tres Ríos, Granadilla, La Betania, Alajuela, San Joaquín de Flores y otras reportaron antes de las 18:00 horas del 9 de mayo una falta de suministro eléctrico, precisó la División de Operación y Control del Sistema Eléctrico.

El ICE preveía para el 9 de mayo una generación eléctrica con viento de dos mil 411.66 Megavatios hora (MWh), pero alcanzó mil 476, mientras entre las 00:00 horas y las 7:00 a.m. solo generó con viento 249.33 MWh, contra los 901.49 programados.

Las autoridades aplican un «orden de mérito», es decir, una priorización de recursos de generación compuesta por 20 elementos, en la que el número 19 es aumentar la potencia generadora de la hidroeléctrica de Reventazón, mientras la 20 y última es generar apagones para bajar la demanda.

Otro factor en contra fue que, aunque el Mercado Eléctrico Regional no registró eventos que afectaran los intercambios de energía programados, las importaciones previstas por el país fueron 42.6 MWh menos que las programadas.

El apagón del 9 de mayo por déficit energético, devenido crisis por producirse en medio del anuncio tres días antes de un programa nacional de cortes eléctricos que comenzaría el lunes 13, debió considerarse una emergencia nacional, en opinión del presidente del ICE, Marco Acuña.

La situación del país, cuyos racionamientos por falta de reservas fueron los primeros en 17 años, pudo concebirse de esa manera, pero no sucedió, añadió el titular y llamó a “dar mérito a las personas que estuvieron a la par de nosotros en este evento que consideramos de fuerza mayor”.

El directivo también cuestionó que en 2018 se dijera que el país «no iba a tener problemas de demanda eléctrica en 10 años», posición que aplazó proyectos como el geotérmico Borinquen, cuya entrada en operación era en 2023 y fue pospuesta hasta 2026 porque -afirmaron- «la demanda estaba cubierta».

La activación el 7 de mayo de un sistema de regulación de electricidad por una baja de la reserva energética fue una disposición del Gobierno, amparada por el denominado Procedimiento para la Coordinación de Racionamiento Eléctrico, establecido por la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos que estableció cortes de hasta dos horas.

El ICE atribuyó el déficit a que “los efectos del actual fenómeno de El Niño son extremos y causaron un descenso crítico en los caudales de las hidroeléctricas del istmo centroamericano, incluyendo Costa Rica”.

“Los niveles de lluvia y viento disminuyeron a cifras nunca antes registradas”, comentó, por su parte, el gerente de Electricidad del ICE, Roberto Quirós Balma.

mem/apb

MINUTO A MINUTO
relacionadas
[bcc_tasas_selector]
EDICIONES PRENSA LATINA
Copy link