Según constató este lunes Prensa Latina desde esa propia localidad belarusa, al foro, que sesionó bajo el lema de «Gran legado-futuro común», asistieron más de mil delegados de 16 naciones de varios continentes.
Previo a la clausura, se desarrolló la sesión plenaria del evento, donde intervinieron representantes de Rusia, Belarús, Vietnam, Serbia, China, Uzbekistán, Tayikistán, Kirguistán, Venezuela, Azerbaiyán, Myanmar y Cuba.
Todos sin excepción refirieron la importancia del legado histórico de sus predecesores en los años de heroísmo, mostrado por sus abuelos y bisabuelos cuando todos formaban parte de la nación soviética que derrotó al fascismo y ofrendó la vida de 27 millones de sus hijos en aras de un futuro mejor de paz e independencia.
El jefe de la delegación de Rusia y presidente de la duma estatal (cámara baja del Parlamento ruso), Viacheslav Volodin, manifestó que hoy vemos con asombro como algunos países tratan de reescribir la historia y hacen todo lo posible porque se olviden las proezas de los antecesores, y no hay derecho a olvidar.

Volodin agregó que también hay que impedir, que esas mismas fuerzas sigan destruyendo los monumentos a los soldados soviéticos libertadores.
Por su parte, el jefe de la delegación cubana, el embajador de la nación caribeña en Minsk, Santiago Pérez, refirió que muchos condenan al neofacismo que resurge en Europa, pero también el fenómeno está presente en otras regiones del mundo.

Pérez ejemplificó con el secuestro del presidente constitucional de Venezuela, Nicolás Maduro, el ataque a la nación persa, el genocidio contra el pueblo palestino, las amenazas y el bloqueo inhumano contra Cuba, que catalogó como otro acto de genocidio.
El segundo foro internacional del Estado de la Unión, organizado por los parlamentos de Belarús y Rusia, inició la víspera en la ciudad de Brest con sesiones de paneles y culminó este lunes con una plenaria, coincidiendo con el aniversario 85 del inicio de la Gran Guerra patria.
npg/gfa













