En un informe, la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios precisó que 907 integrantes de los equipos de ayuda fueron víctimas de actos de violencia el año pasado en todo el mundo y expresó su preocupación por el uso de drones armados en los conflictos, lo cual expone más a los civiles y a quienes intentan socorrerlos.
El número de muertes disminuyó, pero sigue siendo elevado, con 350 trabajadores asesinados, la segunda cifra más alta jamás registrada, indicó ese organismo.
Del total de asesinatos, 186 se produjeron en Gaza, el 68 por ciento de ellos por bombardeos aéreos.
Además, informó que en lo que va de 2026 se registraron 322 heridos y 235 secuestrados.
En un mensaje, el secretario general de la ONU, António Guterres, reconoció la labor de los trabajadores humanitarios en todo el orbe y lamentó que enfrenten amenazas, detenciones y encarcelamientos.
El organismo multilateral también advirtió que las organizaciones se enfrentan a un campo de batalla que cambia rápidamente, en el que los drones armados, baratos y adaptables, ponen capacidades letales en manos de un número cada vez mayor de personas y permiten que los ataques con explosivos lleguen más a pueblos y ciudades.
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