En un comunicado, el Ministerio iraní de Relaciones Exteriores aseguró que las Fuerzas Armadas continuarán sus acciones defensivas y denunció que el bloqueo naval impuesto por Washington, así como los ataques contra ciudadanos iraníes dentro y fuera del país, constituyen una violación de la Carta de las Naciones Unidas.
La Cancillería afirmó que Teherán utilizará todos los medios disponibles para ejercer su derecho inherente a la legítima defensa y acusó al Consejo de Seguridad de la ONU de no adoptar medidas efectivas frente a las operaciones estadounidenses e israelíes.
Asimismo, responsabilizó a Washington de intentar socavar los acuerdos alcanzados con Irán y sostuvo que las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, evidencian un plan previo para incumplir sus compromisos.
Según el ministerio, las amenazas de rescindir el memorando de entendimiento, revocar la autorización para la venta de petróleo iraní y restablecer sanciones vulneran los derechos soberanos de la República Islámica, incluidos los relacionados con el estrecho de Ormuz.
Teherán rechazó las explicaciones ofrecidas por Estados Unidos para justificar sus recientes ataques y calificó de engañosa la utilización de incidentes relacionados con tres buques, ocurridos el pasado 8 de julio, como pretexto para intensificar la confrontación.
La Cancillería acusó a Washington y a algunos de sus aliados regionales de aprovechar esos sucesos para aumentar las tensiones y debilitar los entendimientos alcanzados previamente.
El comunicado indicó que entre el 26 de junio y el 8 de julio fueron observados reiterados desplazamientos de buques de guerra estadounidenses junto a grandes petroleros y gaseros.
Irán aseguró además que las fuerzas estadounidenses utilizaron en varias ocasiones embarcaciones comerciales para transportar personal y equipamiento militar.
La República Islámica afirmó que no mantiene hostilidad hacia los países vecinos y que aspira a desarrollar relaciones basadas en el respeto mutuo y la buena vecindad.
No obstante, pidió a los gobiernos de la región impedir que Estados Unidos e Israel utilicen sus territorios, bases o instalaciones para preparar y ejecutar ataques contra Irán.
La Cancillería recalcó que cualquier represalia contra posiciones empleadas para lanzar operaciones estadounidenses no debe interpretarse como una agresión contra los países que las albergan.
En ese contexto, el primer vicepresidente iraní, Mohammad Reza Aref, afirmó que el Gobierno elaboró planes para afrontar los peores escenarios durante los próximos dos años.
Citado por la agencia semioficial Fars, Aref señaló que la estabilidad de los mercados y el mantenimiento del orden económico permitirán garantizar la disponibilidad continua de productos esenciales.
El funcionario aseguró que la principal prioridad del Ejecutivo consiste en preservar la estabilidad y proteger el bienestar de la población frente a los efectos de una posible prolongación del conflicto.
Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, examinó el riesgo de una mayor escalada regional durante conversaciones telefónicas separadas con los jefes de los ejércitos de Pakistán y Türkiye.
Araghchi advirtió contra cualquier nueva operación militar estadounidense y reafirmó la disposición de Irán a defender su soberanía, su integridad territorial y sus intereses nacionales.
El canciller subrayó que Teherán responderá de manera firme ante cualquier agresión y alertó sobre las graves consecuencias que una ampliación del conflicto tendría para la seguridad y la estabilidad regionales.
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