«El verdadero objetivo de los líderes europeos no son las negociaciones con Rusia, sino salvar el régimen de Vladimir Zelenski y mantenerlo como plataforma para continuar la lucha contra nosotros», explicó en su artículo ‘Ucrania, Europa y la seguridad global’, publicado en la revista Mezhdunaródnaya Zhizn (Vida Internacional).
Lavrov subrayó que, de este modo, Bruselas quiere lograr un alto el fuego lo antes posible para evitar el colapso de las Fuerzas Armadas de Ucrania en el frente.
«‘Congelar’ el conflicto sin eliminar sus causas raíces. E introducir inmediatamente en Ucrania contingentes militares de la coalición de voluntarios británico-francesa», agregó el canciller.
Lavrov recordó las recientes declaraciones de la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, quien afirma que el diálogo con Rusia es necesario para transmitirle las condiciones de Europa.
Entre estas últimas se incluyen el pago de «reparaciones» a Ucrania, la retirada de las tropas de Transdniéster y Transcaucasia, la derogación de la ley sobre «agentes extranjeros» y el establecimiento de un límite máximo para el número de efectivos de las Fuerzas Armadas rusas.
«Europa pretende llevar a cabo las negociaciones con Rusia en paralelo a la continuación de la agresión jurídica que se está llevando a cabo a través del Consejo de Europa. En esta organización, antaño respetada, se están creando estructuras para exigir responsabilidades a Rusia: un registro de daños, una comisión de reclamaciones y un tribunal especial», indicó el titular.
Además, según el ministro, la UE dio luz verde a las detenciones de buques mercantes en alta mar.
Ya se han producido varios incidentes en el Báltico y en el Atlántico. Al mismo tiempo, Occidente hace la vista gorda ante los sabotajes terroristas de las Fuerzas Armadas de Ucrania en el mar Negro y el Mediterráneo, enfatizó.
Lavrov reafirmó que Rusia prefiere que los objetivos de la operación militar especial en Ucrania se alcancen por la vía diplomática.
Para conseguir ese objetivoo, añadió, es necesario que «la seguridad de Rusia en sus fronteras occidentales, el honor y la dignidad de nuestros ciudadanos y compatriotas, incluidos su derecho a la lengua rusa y a la fe ortodoxa, estén garantizados de forma fiable».
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