Durante su intervención en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia en la ciudad española de Barcelona, el mandatario alertó que el planeta vive un momento peligroso marcado por la falta de respeto a las normas internacionales.
“Ese extremismo, de falta de respeto a la Carta de la ONU y a la armonía entre las naciones, es muy peligroso en el mundo en que vivimos”, afirmó, al referirse el aumento de los conflictos armados.
Lula criticó el papel de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, a los que acusó de actuar como “señores de la guerra” en lugar de garantes de la paz, y denunció que decisiones militares se toman sin consultar a la ONU, lo que debilita su legitimidad.
Señaló, por ejemplo, que el expresidente estadounidense George W. Bush no pidió autorización a nadie para invadir Iraq, donde no existían las supuestas armas químicas usadas como argumento para esa conflagración, y realizó cuestionamientos similares sobre la agresión de Israel contra la Franja de Gaza o la de Estados Unidos contra Venezuela.
En ese contexto, cuestionó el accionar de Trump, al señalar que “no podemos levantarnos cada mañana y acostarnos cada noche con un presidente amenazando al mundo en Twitter, haciendo la guerra”.
Asimismo, criticó que acciones impulsadas por el mandatario norteamericano generen consecuencias económicas globales, al afirmar que un conflicto o decisión unilateral puede encarecer alimentos y combustibles en otros países, afectando directamente a las poblaciones más vulnerables.
El jefe de Estado brasileño subrayó que ninguna nación tiene derecho a imponer reglas a otras y defendió una reforma del sistema internacional que amplíe la representación de regiones hoy excluidas de las decisiones clave.
Lula también condenó el bloqueo contra Cuba –recrudecido por Trump con un cerco energético- y dijo estar muy preocupado por la situación en la isla.
“Detengan este maldito bloqueo a Cuba y dejen que los cubanos vivan sus vidas. No podemos quedarnos callados”, expresó.
En otro momento de su discurso hizo referencia a que, dentro de Brasil, se derrotó al extremismo, en alusión a las condenas que cumplen el expresidente Jair Bolsonaro y otros involucrados en la trama golpista de 2023.
Sin embargo, advirtió que el extremismo no ha terminado, porque sigue vivo y volverá a presentarse a las elecciones, en referencia al hijo mayor del exmandatario preso, Flávio Bolsonaro, quien es precandidato de la derecha a los comicios de octubre próximo.
Al afirmar que ese es un problema interno de Brasil, como otros países tienen sus propias cuestiones, Lula indicó que lo que sí depende de todas las naciones es la democracia de la ONU, una organización de la cual remarcó que no puede quedar silenciosa ante todo lo que ocurre en el mundo.
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