La audiencia, a la que también asistió su esposa, Cilia Flores, se celebró bajo fuertes medidas de seguridad y gran atención mediática. Desde ayer representantes de medios de prensa comenzaron a instalarse frente al edificio del tribunal en pleno Manhattan con la intención de lograr un cupo en la sala principal.
Mientras, en la calle, se aglomeraban las personas que expresaron su respaldo al líder bolivariano, aunque no faltaron los que llegaron con la expresión reflejada del odio.
Dentro del edificio, y en una de las salas habilitadas, Prensa Latina siguió el desarrollo de la vista. El juez federal Alvin Hellerstein no desestimará el caso por los argumentos sobre la incapacidad de pagar la defensa de Maduro.
El Gobierno de Estados Unidos le prohibió al de Venezuela utilizar fondos con ese objetivo, por lo que Hellerstein prometió emitir pronto una decisión al respecto. “Espero dar a conocer mi decisión lo antes posible”, subrayó.
Tampoco el magistrado, que fue nombrado por el expresidente William Clinton, decidió cuándo será una próxima comparecencia en este complejo proceso.
Maduro y Flores fueron llevados a la corte este jueves, casi tres meses después de que el presidente Donald Trump ordenara una agresión a gran escala contra su país.
A los dos los extrajeron a la fuerza y los trasladaron secuestrados a Estados Unidos para enfrentar cargos que ambos negaron y de los que se declararon no culpables desde la primera comparecencia, el 5 de enero.
Al no haber renunciado a su cargo, Nicolás Maduro continúa, por la constitución, como mandatario de la nación sudamericana. Su reclusión, al igual que la de su esposa, se mantendrá en el Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn.
En su primera aparición en el tribunal, Maduro afirmó: «Soy inocente, no soy culpable», «sigo siendo presidente de mi país».
Como dijo Trump, la operación, que calificó de “brillante”, la observó en tiempo real desde su residencia de lujo en Mar-a-Lago, como si fuera un programa de televisión. Y así ante el asombro, la conmoción y la indignación de buena parte del mundo, el jefe de Estado de una nación soberana fue raptado en plena madrugada.
Las imágenes del ataque y posteriormente de Maduro y Cilia esposados hacen recordar las palabras que hace 20 años expresara el entonces presidente venezolano, Hugo Chávez, quien alertó acerca de los planes de Estados Unidos para criminalizarlo y justificar una intervención en Venezuela.
Ese discurso de 2005 en el Palacio de Miraflores -sede del Gobierno de Venezuela- cobró vigencia ante esos sucesos.
De forma visionaria, Chávez llamó la atención de que había una operación en marcha y que tratarían incluso de formular acusaciones en su contra por narcotráfico, delito por el que pretenden encausar a Maduro ante la justicia de Estados Unidos.
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