El despliegue se realiza en ejecución de un Plan de Operaciones de nivel nacional, según informó anoche el primer ministro, Lujis Arroyo, al arengar a un grupo de policías y militares que partían a cumplir la misión de resguardar los comicios en los que están habilitados para votar 26 millones 114 mil 619 mayores de 18 años.
El despliegue de 61 mil militares y 45 mil policías deberá dar seguridad a 90 mil 223 mesas de votación que estarán a cargo de 812 mil 007 ciudadanos seleccionados por sorteo.
La operación militar y policial incluye el resguardo de los colegios electorales y el patrullaje preventivo, con el objetivo asegurar el orden y proteger el material de sufragio “bajo principios de neutralidad y transparencia”, según dijo el primer ministro.
La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), como parte de las medidas de seguridad, reubicó cinco locales de votación de pequeñas poblaciones de las regiones andina de Ayacucho y amazónic de Loreto, a pedido del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.
El organismo indicó que el pedido argumentó “problemas de seguridad relacionados con la presencia y proliferación de grupos hostiles y organizaciones vinculadas al tráfico ilícito de drogas y delitos conexos”, sin más precisiones.
Entretanto, la expectativa se enfoca en la definición de una pugna entre al menos cinco candidatos para ocupar los dos primeros lugares a fin de disputar la Presidencia en un balotaje, el 7 de junio, para lo cual está aparentemente asegurada la neoliberal Keiko Fujimori, quien lidera las encuestas realizadas hasta ayer y cuyos resultados no pueden publicarse en Perú.
Compiten por el balotaje el exalcalde de Lima Ricardo Belmont, el cómico derechista Carlos Álvarez, el neoliberal Rafael López–Aliaga y el izquierdista Roberto Sánchez.
Según los sondeos internamente prohibidos, los cambios de posiciones de los últimos días hacen muy difícil pronosticar quién disputará la Presidencia con Fujimori, quien ha perdido balotajes en 2016, 2021 y 2026.
rc/mrs













