Sé que uno de los consensos es “rechazar las sanciones, que cese ya el bloqueo económico” para que el país pueda respirar y sanar heridas sociales, declaró la gobernante durante un encuentro en el Palacio de Miraflores, sede de Gobierno, con sectores religiosos.
“…me voy a dirigir al país con un mensaje muy claro, con una convocatoria, hablaré de las verdades, de los cambios que necesita Venezuela, pero lo más importante, del futuro que tenemos que garantizarle a nuestros niños y nuestros jóvenes”, afirmó.
Rodríguez subrayó que el cese del bloqueo económico es fundamental para que el pueblo viva libre de presiones y apueste a la reconstrucción del tejido social y económico de la nación.
El pasado 24 de marzo en un encuentro con inversionistas nacionales y extranjeros, la mandataria encargada insistió en una demanda al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que levante las sanciones a Venezuela.
Así como crear, dijo, las verdaderas condiciones para que las inversiones puedan “desarrollarse a largo plazo, con bases políticas sólidas y una agenda de cooperación clara”.
En la reunión con líderes religiosos la jefa de Estado señaló que lo que llaman situación humanitaria “son las heridas sociales y económicas dejadas por el bloqueo económico contra Venezuela”.
Veamos la manera en que todos los espacios religiosos puedan “ayudar a sanar las heridas de los más vulnerables y atender las necesidades de quienes más lo necesitan”, remarcó.
La dignataria destacó la idea de que se puedan diseñar propuestas desde las distintas denominaciones religiosas para la atención de la población mediante la operatividad en los centros de salud, educación y en atención social.
Calificó la iniciativa de “espacio común” y dio la bienvenida porque “aquí nos vamos a encontrar juntos”.
Rodríguez dijo ver el foro interreligioso como un espacio por excelencia, en el cual “no tengan cabida posturas políticas”, sino que todos estén unidos para atender a Venezuela como un solo país.
Pidió, en ese sentido, que este foro contribuya a sanar expresiones de intolerancia y odio para poder recuperar caminos y “unirnos en torno al desarrollo armónico, económico y social” del país.
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