Como parte de los múltiples debates del evento, iniciado el pasado 26 de marzo en la ciudad brasileña de Porto Alegre, Río Grande del Sur, varios oradores alertaron sobre los riesgos de invisibilizar la situación en dichos territorios tras el anuncio de un alto el fuego.
Al participar en una mesa titulada “La resistencia palestina al genocidio y a la opresión del Estado de Israel”, representantes políticos, sociales y diplomáticos subrayaron la necesidad de sostener la denuncia internacional y la solidaridad activa.
Para el periodista brasileño Breno Altman, de Opera Mundi, la defensa de Palestina trasciende fronteras y puede influir en el futuro de la humanidad frente al avance de discursos hegemónicos.
En ese sentido, su compatriota y activista Thiago Ávila, de la Flotilla Global Sumud, recalcó que la violencia contra los territorios ocupados no ha cesado pese a la reducción de los bombardeos.
También, llamó a reforzar las acciones de apoyo a nivel internacional, incluido un nuevo grupo de embarcaciones con el fin de romper el bloqueo naval impuesto por Israel a Gaza.
Además de las intervenciones, en la jornada de solidaridad hubo expresiones culturales como poesía y danza tradicional palestina, que reafirmaron la identidad de un pueblo en resistencia, según reportes periodísticos.
Consignas al estilo de “Palestina libre desde el río hasta el mar” evidenciaron el respaldo a una causa, que a juicio de diversas voces, enfrenta de manera desafortunada campañas de desinformación y silenciamiento.
En entrevista a Brasil de Fato y otros medios de comunicación, el embajador palestino en Brasil, Marwan Jebril, describió la situación en Gaza como “muy grave” y denunció el bloqueo de ayuda humanitaria.
Manifestó que unas dos millones 100 mil personas viven en condiciones extremas, “en una prisión, la más grande del mundo, de la que nadie puede salir ni entrar”.
Siguen produciéndose asesinatos selectivos a diario, y las acciones israelíes también se extienden a Cisjordania y Jerusalén Este, donde persisten ataques contra la población y sus bienes, añadió el diplomático.
Hay gente muriendo de hambre, y más de un millón de palestinos sobreviven en condiciones precarias, sin acceso adecuado a vivienda y servicios básicos, precisó.
Recordó que la situación se remonta a décadas de ocupación, y expuso que “desde 1948, hemos sufrido masacres, genocidios y guerras injustificadas”.
A juicio de Jebril, Palestina es un “laboratorio de impunidad”, donde, puntualizó, no se respetan los mecanismos del derecho internacional.
Lo mínimo que podemos hacer es seguir hablando de Palestina, continuar denunciando lo que está sucediendo, consideró.
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