El monarca hizo esas declaraciones durante una reunión en el Palacio de Al-Husseiniya con una delegación de asesores de miembros del Congreso de Estados Unidos, en presencia del príncipe heredero Hussein bin Abdalá II.
Durante el encuentro, ambas partes examinaron la asociación estratégica entre Jordania y Estados Unidos, las vías para fortalecerla en distintos ámbitos y los principales acontecimientos regionales.
Las conversaciones se enmarcan en los esfuerzos de Amán por reducir las tensiones e impulsar una salida política que favorezca la estabilidad regional y el cumplimiento de las resoluciones internacionales pertinentes.
La capital jordana acogió además consultas árabes centradas en la desescalada en Oriente Medio y en la situación en Palestina y Libia, al margen de una reunión ministerial dedicada a las políticas y medidas israelíes en Jerusalén ocupada.
En ese contexto, el rey Abdalá II advirtió sobre los riesgos derivados de las medidas unilaterales contra los palestinos en Cisjordania, la anexión de tierras y la expansión de los asentamientos.
También reclamó el cese de los ataques contra los lugares sagrados islámicos y cristianos en Jerusalén ocupada.
La situación en Cisjordania continúa marcada por incursiones militares, detenciones, demolición de viviendas, daños a tierras agrícolas y expansión de asentamientos, mientras persisten las tensiones en Jerusalén Este.
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