El 18 de julio de 1994 el potente estallido de un cochebomba a las 09:53 hora local destrozó la sede de la AMIA en la calle Pasteur 633 con saldo de 85 muertos y más de 300 heridos.

Hasta ahora nunca se ha realizado un juicio; las investigaciones han tomado rumbos diversos; gobiernos como el actual y el ente judío más ortodoxo culpan a Irán sin evidencias concretas; quieren un proceso judicial en ausencia; la verdad sigue de luto.
Ahora sale a la luz en una revisión de los archivos de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) una lista de teléfonos que se ocultó a la justicia, y se tensa la polémica por un testigo al que le pagaron, según trascendió y difundió el diario Página 12. El hallazgo echa más leña a la controversia.

El mandatario Javier Milei, su hermana Karina, secretaria general de la Presidencia, y parte de su Gabinete asistieron al acto cerca del mediodía de este viernes frente a la sede de la AMIA, realizado un día antes de la efeméride. Desde anoche un gran operativo de seguridad tenía cercada la zona.
Osvaldo Armoza, titular de la AMIA, afirmó que “luego de 32 años el terrorismo asesino no logró vencer a la comunidad. Nos dejó una herida profunda, pero estamos de pie y seguiremos de pie».
El líder judío argentino se quejó de que la investigación se encuentra estancada en la justicia federal y a la espera de destrabarse el juicio en ausencia para los implicados.
La AMIA y la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), el ala más ultraconservadora y política de esta comunidad, insisten en juzgar en ausencia a siete ciudadanos iraníes y tres libaneses, caso a cargo del juez Rafael Rafecas. Sería el primer proceso de su tipo que se realice bajo ese formato en Argentina.
Otras agrupaciones de judíos argentinos y de familiares y amigos de las víctimas estiman que ese tipo de juicio es una maniobra para cerrar el caso, sin pruebas sólidas.
Agrupación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA (Apemia), el Llamamiento Judío y el grupo 18-J creen que con ese proceso solo intentan sacarse el caso de encima, con una condena más basada en la geopolítica que en las evidencias.
La polémica también se dirime en la justicia en la cual Apemia apeló contra el proceso en ausencia.
El único gobierno que avanzó fue el de Cristina Fernández que logró con su entonces canciller Héctor Timerman, quien era judío, un Memorando de Entendimiento con las autoridades de Teherán en 2013 para crear una Comisión de la Verdad que realizaría una investigación con juristas internacionales independientes.
Pero la combinación AMIA-DAIA la rechazó y durante el gobierno derechista de Mauricio Macri, muy atado a la comunidad judía más conservadora, a la expresidenta y su ministro del Exterior se les abrió una causa por traición, la cual todavía pende sobre la cabeza de la dirigente peronista por querer esclarecer los hechos.
El finado embajador israelí Itzhak Aviran, destacado en Buenos Aires de 1993 al 2000, años después del atentado expresó que “eso lo hicimos nosotros” y que “la gran mayoría de los culpables ya están en el otro mundo”, que su país los había matado.
Sus declaraciones a la Agencia Judía de Noticias desataron una fuerte polémica en la comunidad hebrea en Argentina. El diplomático apostilló no obstante que su país todavía necesita «una respuesta de todo lo que pasó».
car/mh





