Los ciudadanos obligados a abandonar internamente sus comunidades, y los devenidos migrantes, estos últimos devueltos este enero a Haití, son víctimas de la crisis creada por las pandillas armadas, que operan sin control de las autoridades, añadió la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Según un reporte de esa entidad, el continuo deterioro de la situación política y de seguridad exacerba la vulnerabilidad de la población, y obliga a miles de familias a abandonar sus hogares sin preparación ni documentos administrativos esenciales.
La crisis -enfatiza la OIM- alcanza niveles críticos, pues la agresividad de los grupos armados origina mayores desplazamientos masivos y transforma permanentemente el panorama humanitario del país.
Unas 52 mil personas recibieron este enero asistencia directa de la organización y sus socios, mediante intervenciones que incluyeron el acceso al agua potable y a los servicios de saneamiento.
La OIM distribuyó también artículos no alimentarios a 18 mil 539 beneficiarios; servicios médicos y psicosociales a unos ocho mil 700; y apoyo a 55 asentamientos de haitianos desplazados internamente.
El organismo aseguró, además, que continúa sus esfuerzos de estabilización comunitaria, en colaboración con las autoridades nacionales y organizaciones locales, en la creación de las condiciones necesarias para una recuperación gradual.
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