Por Fausto Triana
Están los bailes, pasacalles, y la recreación de la historia con la conquista y la reconquista entre moros y cristianos. Niños, jóvenes y mayores ensimismados en la veneración a la Santa Patrona, con una reina elegida al azar cada año, y damas de compañía que exhiben el mantón de Manila o trajes costosos sufragados individualmente por el amor.
Laura Hidalgo, jefa de prensa del Ayuntamiento de Peñíscola, explicó a Prensa Latina que los festejos tienen un arraigo muy notable en la población de esta urbe de cerca de ocho mil habitantes, ubicada en la región de Valencia.
Existen testimonios escritos del jolgorio desde el siglo XVII y que comprende verbenas, conciertos, encierros taurinos, pasacalles con charangas y actos religiosos. Su primera referencia data del 3 de agosto de 1664.
“En realidad, esta tradición tiene más de cinco siglos de historia; ya desde el XVI hay referencias de los desfiles en la Plaza de Armas, a un costado del castillo donde ejerció su pontificado el Papa Luna”, comentó Hidalgo.
La encargada de prensa de la alcaldía de Peñíscola detalló a Prensa Latina que las fiestas reciben a más de 100 mil turistas por año, de los dos millones que habitualmente visitan la ciudad balneario, enclavada en un promontorio sobre el Mediterráneo.
Cuentan con bailes folclóricos que homenajean a la Virgen de la Ermitana, cuyo ermitorio (iglesia) comparte muros de piedra con el Castillo del Papa Luna, una de las tres sedes pontificias que han existido en el mundo, junto con el Palacio de los Papas de Avignon, Francia, y los Palacios de Letrán y Quirinal, junto al actual Vaticano de Roma.

“En las danzas hay dos partes muy marcadas, la primera con los caballeros vestidos con faldas para rendir tributo a aquellos hombres que cuando volvían de las guerras no tenían ropa que ponerse y para honrar a la Patrona, se ponían las faldas para participar en las danzas folclóricas”, apuntó Hidalgo.
Luego está el segmento recitado, que habla de la conquista y reconquista entre moros y cristianos, un duelo dialéctico también narrado, acotó.
En torno al impacto de la industria sin chimeneas en esta pintoresca ciudad, señaló que Peñíscola es uno de los 20 destinos españoles con mayor capacidad de alojamiento.
“Somos una pequeña potencia turística, dentro de un pueblo marinero con una orografía muy especial, porque es una casi isla, rodeada de murallas medievales o renacentistas que la convertían en una fortaleza prácticamente inexpugnable”, indicó
Por todo esto jugamos un papel determinante en el llamado Cisma de Occidente de la iglesia católica, porque aquí hubo un pontífice (Papa Luna) de forma paralela a uno (o más) que se proclamaban en Roma. Entre los siglos XIV y XV, podemos decir que Peñíscola fue la capital del mundo de la cristiandad”, concluyó Laura Hidalgo.
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