El arte cultivado por Bacon (1909-1992) era el estilo figurativo idiosincrásico, caracterizado por el empleo de la deformación pictórica y gran ambigüedad en el plano intencional.
Su obsesión retratista es el centro de esta exhibición que podrá visitarse hasta el 19 de enero y está distribuida en un espacio amplio dentro de la galería británica.
La pinacoteca expone representaciones que el pintor hizo a lo largo de los años sobre sus amantes y amigos.
En las primeras salas aparece la grabación «Trait of Bacon» (1969), realizada por Peter Goodhell, estudiante del Royal College a quien el pintor encargó que lo retratara inspirándose en Andy Warhol.
También se incluyen fotografías del artista, algunas que encargó al fotógrafo John Deakin, una figura crucial en su carrera.
Durante la presentación de «Francis Bacon: Presencia Humana», la comisaria de la muestra en la famosa galería, Rosie Broadley, afirmó que en esta exposición están los individuos de los cuadros, pero también es una muestra en la cual se denota la ausencia.
Hay muchas cosas relacionadas con la presencia humana, pero la falta de esta también está muy reflejada aquí, añadió.
La primera exposición centrada en la relación entre Bacon y el retrato en casi 20 años presenta en esta oportunidad recuerdos, gente fallecida las cuales pintó después, incluso, personas que no posaron para él, pero las plasmó en sus lienzos a partir de fotografías y de la vida, comentó la comisaria.
Según la experta, el artista -autor de 584 pinturas y alrededor de 600 dibujos- «desafía y abraza la idea del retrato».
A Francis Bacon le interesaba realmente capturar lo que él llamó las emanaciones de una persona o las pulsaciones de esta, y la exposición va de todo esto, agregó la experta.
Bacon representaba en sus obras ese sentir por alguien que se presenta, pero sin conocerlo necesariamente. Es como lograr esa sensación de presencia humana, explicó Broadley.
Los cuadros, algunos de gran tamaño, se distribuyen de manera cronológica y ello permite apreciar la influencia que en el trabajo de Bacon tuvieron las obras de grandes nombres de la pintura, como Velázquez, Van Gogh, Degas, Picasso o Rembrandt.
Bacon era, además, un gran pintor de mujeres, aunque pueda no parecerlo, según Broadley, quien destaca la importancia que tuvieron en su vida y trayectoria artística George Dyer y Peter Lacey, amantes y compañeros.
Fascinante en el sentido de que Bacon era abiertamente homosexual en un momento en el cual era ilegal y fueron relaciones muy traumáticas y torturadas, concluyó la especialista.
La exposición cierra con un enorme tríptico de George Dyer, de 1973, procedente de una colección privada.
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