Las conversaciones, celebradas lunes y martes, fueron calificadas de “positivas” y de “gran avance” por los participantes, en un contexto marcado por gestiones directas del presidente estadounidense, Donald Trump, ante el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para superar el estancamiento previo.
La delegación siria estuvo integrada por el ministro de Asuntos Exteriores, Asaad al-Sheibani, y el jefe de la Dirección General de Inteligencia, Hussein Salameh. Por Israel asistieron el embajador en Washington, Yehiel Leiter; el secretario militar de Netanyahu, Roman Gofman; y el asesor interino de Seguridad Nacional, Gil Reich.
También participaron el enviado especial estadounidense a Siria, Tom Barak, y los asesores presidenciales Steve Wittkopf y Jared Kushner.
La relevancia de esta ronda radica en que se celebró tras el fracaso de cuatro encuentros anteriores, el último en octubre pasado, debido al desacuerdo sobre la presencia militar israelí en territorios sirios ocupados tras el derrocamiento del gobierno de Bashar Al-Assad el 8 de diciembre de 2024.
Damasco exige la retirada total de las unidades israelíes a las líneas previas a 1974 y la restitución del Acuerdo de Separación de Fuerzas firmado ese año.
Mientras, Tel Aviv rechaza cualquier repliegue sin garantías de seguridad amplias y condiciona el tema a un acuerdo de paz integral. Israel sostiene que dicho arreglo está “efectivamente anulado” por sus preocupaciones de seguridad.
Tras la reunión, Estados Unidos, Israel y Siria emitieron una declaración conjunta en la que confirmaron que las conversaciones se centraron en el respeto a la soberanía y estabilidad de Siria, la seguridad de Israel y la prosperidad de ambas partes.
El texto anunció entendimientos iniciales, entre ellos la creación de un mecanismo conjunto de enlace, destinado a coordinar el intercambio de inteligencia, la distensión militar, la comunicación diplomática y la exploración de oportunidades económicas, bajo supervisión directa de Washington.
El enviado estadounidense Tom Barak calificó los resultados como un “gran avance” y afirmó que el nuevo gobierno sirio dejó claro que no mantiene intenciones hostiles hacia Israel.
En declaraciones al diario The Jerusalem Post, sostuvo que ambas partes buscan transitar hacia una cooperación basada en la transparencia y el beneficio mutuo.
En contraste, la agencia Reuters citó a un funcionario sirio que subrayó que Damasco no avanzará en conversaciones estratégicas sin un calendario claro y vinculante para la retirada israelí.
Según esa fuente, la ronda de París derivó en la congelación inmediata de las operaciones militares israelíes contra Siria, como medida de distensión.
El sitio estadounidense Axios informó que Washington propuso crear una fuerza de tarea conjunta con sede en Ammán, integrada por Estados Unidos, Israel y Siria, para gestionar la seguridad en el sur sirio, así como una zona económica desmilitarizada en la frontera común, con proyectos en energía, agricultura y turismo.
Funcionarios estadounidenses e israelíes confirmaron la intención de acelerar las negociaciones y adoptar medidas de fomento de la confianza, en línea con la visión de la Casa Blanca para la región.
Por su parte, el canal israelí i24NEWS citó a una fuente siria cercana a la presidencia que expresó la disposición de Damasco a permitir la apertura de una oficina de enlace israelí sin estatus diplomático, además de una sala de operaciones de seguridad conjunta con Washington.
Finalmente, el analista israelí Amit Segal reveló detalles de una propuesta de “paz económica” que contempla una amplia zona desmilitarizada con proyectos energéticos, industriales y turísticos, capaz de generar hasta cuatro mil millones de dólares en crecimiento para Siria, al margen de los tradicionales marcos del proceso de paz político.
Desde la ocupación del Golán sirio en junio de 1967, Israel ha mantenido una política sostenida de violaciones a la soberanía y a los derechos del pueblo sirio.
Tras el derrocamiento del gobierno de Bashar Al-Assad el 8 de diciembre de 2024, estas acciones no solo continuaron, sino que se intensificaron, en lo que Siria considera un intento de obstaculizar los esfuerzos nacionales e internacionales dirigidos a estabilizar el país y facilitar el retorno de millones de desplazados.
El presidente transicional sirio, Ahmad Al-Shara, denunció que Israel ha ejecutado más de mil ataques aéreos y alrededor de 400 incursiones terrestres en Siria, dirigidas contra instalaciones militares, objetivos civiles e incluso el palacio presidencial.
A su juicio, “estos actos constituyen una declaración de guerra” y amenazan con arrastrar a la región a una peligrosa escalada.
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