El comisionado jefe, Mesfin Araya, destacó la credibilidad e influencia únicas que estas instituciones tienen en las comunidades, al intervenir en una reunión consultiva con representantes de sectores religiosos y organizaciones cívicas en esta capital.
Araya precisó que esa presencia es crucial para abordar los obstáculos existentes, en particular la reticencia de los principales actores de Tigray a unirse al diálogo.
En ese sentido, convocó las instituciones cívicas y religiosas a utilizar su labor de difusión para alentar a los actores políticos y grupos armados que hasta el momento no participan en el proceso, subrayando que la inclusión de sus perspectivas es esencial para un intercambio integral.
En abril de 2024, la Comisión extendió una invitación a los grupos armados para involucrarse en la iniciativa, ofreciendo “garantías de seguridad” para quienes decidieran unirse.
La convocatoria fue reiterada en una reunión consultiva con asociaciones profesionales etíopes el 4 de diciembre del propio año.
Araya declaró entonces que continuaban trabajando para asegurar la participación de los actores de la región de Tigray, mediante contactos formales con la Administración Provisional de ese estado regional.
Pidió a las asociaciones profesionales apoyar su labor para crear un entorno propicio para un diálogo significativo, destacando la necesidad de una mayor intervención de las partes interesadas para avanzar en el proceso.
En agosto pasado, la Comisión reveló avances en la región norteña tras una visita y reuniones con los líderes del gobierno interino, partidos políticos, asociaciones cívicas y miembros de la diplomacia pública.
Sin embargo, las agrupaciones de la oposición refutaron esta versión y negaron la celebración de dichas conversaciones. Asimismo, expresaron un profundo escepticismo sobre el diálogo en medio de lo que describieron como cuestiones políticas sin resolver.
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