De acuerdo con estadísticas del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), desde el 1 de julio de 2019 hasta el 29 de febrero de 2024, la actual administración elevó ese indicador en 23 mil 196 millones de dólares, lo que representa un incremento del 46,5 por ciento.
Expertos comentaron al diario la Prensa que el avance de la deuda dependerá de los vencimientos o los pagos que están pendientes, pero también de la contratación de más deuda, lo que comprometería la gestión del próximo Gobierno.
Según el MEF, hasta febrero último el monto representó un aumento de cinco mil 654 millones de dólares en relación con igual mes de 2023, mientras que si se compara con el mes de enero de 2024, el alza fue de dos mil 913,5 millones, lo que es igual a un 6.2 por ciento.
La deuda escaló a inicio de este año porque el pasado mes de febrero se emitieron tres bonos globales por un monto de tres mil 100 millones de dólares, recordó el rotativo.
El MEF ha indicado que la operación forma parte del plan de financiamiento para el presupuesto general del Estado de la vigencia fiscal 2024.
Desde hace tres años el Gobierno de Laurentino Cortizo asegura que el aumento de la deuda responde a los gastos generados en la pandemia de Covid-19 y el arrastre que dejó esta situación.
Sin embargo, economistas señalan que se obvia el auge excesivo en la burocracia gubernamental, en la que el presupuesto destinado al año fiscal 2024 reserva una cifra considerable de seis mil 915 millones de dólares para servicios personales y una amplia gama de gastos, que incluyen salarios, asignaciones de representación, pagos del decimotercer mes y las contribuciones correspondientes a la Caja de Seguro Social.
El financiero Álvaro Naranjo explicó al matutino que si la deuda sigue creciendo a un ritmo más rápido que el Producto Interno Bruto, este será uno de los principales indicadores que las calificadoras e inversionistas internacionales utilizarán para evaluar la capacidad de pago del país istmeño.
Por su parte, el presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada, Rubén Castillo, comentó que el desempeño de la deuda generará una tensión adicional para la próxima administración estatal, que heredará un panorama diferente al de sus predecesores.
“Quien gobierne a partir del 1 de julio, debe quebrarle la columna vertebral a toda forma de clientelismo ya las prácticas prebendarias”, remarcó.
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