Los especialistas destacan que el realizador japonés demostró una capacidad única para fusionar tradiciones culturales de su país con una visión universal, creando obras conmovedoras que siguen despertando emociones en el público a través del tiempo.
Nació el 23 de marzo de 1910 en Tokio, Japón, en el seno de una familia acomodada, lo que le permitió acceder a una esmerada educación. Su estirpe descendía de una generación de samuráis, los famosos guerreros japoneses reconocidos por su destreza en el combate y su estricto código de honor.
El interés de Kurosawa por el cine comenzó cuando ingresó a la Universidad Imperial de Artes de Tokio para estudiar pintura. Allí se permeó del mundo del cinematógrafo y encontró su pasión de vida.
Se inició en la realización de cortometrajes y desarrolló su peculiar estilo que lo haría destacar en el panorama de cine japonés.
Sugata Sanshiro fue su ópera prima y su filmografía consta de 30 películas, rodadas a lo largo de cinco décadas, que incluyen influyentes títulos como Rashomon, Ran, Los siete samurais, Yojimbo, Dersu Uzala y Vivir.
El impacto de Kurosawa en el cine occidental fue muy fuerte por su forma de narrar y construir dramáticamente los personajes, y su quehacer ha influenciado a grandes directores como Steven Spielberg, George Lucas y Francis Ford Coppola.
Precisamente este último dijo en una entrevista: “Una de las cosas que distingue a AkiraKurosawa es que no solo hizo una o dos obras maestras. Hizo ocho obras maestras”.
A este maestro se debe en gran parte la popularidad mundial de la enorme espada japonesa, vista en su clásico film Los siete samuráis, el cual recién cumplió 70 años de estrenado.
Y como siempre se vuelve a los clásicos, este año el prestigioso Festival de cine de Cannes, en Francia, homenajeó al célebre cineasta nipón con su cartel oficial, que refleja un poético fotograma de su película Rapsodia en agosto.
Según los organizadores y como digno tributo al artista del lente fallecido hace 25 años, “toda la belleza poética, la magia hipnótica y la aparente simplicidad del cine confluyen en esta escena”.
(Tomado de 4ta Pared, suplemento cultural de Orbe)













