En una declaración, Hizbulah anunció el impacto directo de sus armas en la operación dirigida a la posición israelí, en la continuación de sus acciones en el frente de batalla en respaldo a Gaza y a los combatientes palestinos.

El movimiento compartió escenas de los ataques con cohetes y misiles contra un vehículo militar y su tripulación en el sitio de Adather, así como la destrucción de la plataforma de la Cúpula de Hierro en el cuartel Ramot Naftali.
Por su parte, las agresiones llevadas a cabo por aviones de combate israelíes contra localidades del sur durante la medianoche y las primeras horas de la mañana tuvieron como objetivo las ciudades de Odaisseh, Siddiqin, Beit Yahoun, Wadi Jilou y Adchit, y provocaron varios heridos civiles libaneses.
Ayer, la Resistencia ejecutó 10 operaciones contra blancos pertenecientes al ejército de Tel Aviv, incluido el lanzamiento de un ataque aéreo hacia una concentración de soldados recientemente establecida al sur del asentamiento de Elkosh (Hurfeish).
En detalles, drones de asalto de Hizbulah golpearon con precisión las posiciones y asentamientos de los oficiales y soldados del enemigo en el referido emplazamiento, cerca de la ciudad de Safed en la región de Galilea occidental, a unos ocho kilómetros del sur libanés.
De acuerdo con el periódico hebreo Yedioth Ahronoth, la acción de Hizbulah en la zona de Elkosh tuvo consecuencias graves, ya que fue una reafirmación de la respuesta de la Resistencia a cualquier asesinato llevado a cabo por el ejército israelí en el sur de Líbano.
La publicación indicó que las sirenas no sonaron después del ataque a Elkosh, y destacó la capacidad de Hizbulah para operar drones a baja altura utilizando una ruta a través del terreno que permite evadir los radares de las fuerzas de Tel Aviv.
En este punto, la Radio del ejército israelí informó que además de la muerte del soldado, otros nueve uniformados resultaron heridos por la explosión de un dron en Elkosh.
Según el diario hebreo Maariv, ocho meses después de la guerra, la situación en la frontera norte implica el lanzamiento de cohetes cada hora, cien mil refugiados israelíes y la destrucción de barrios, calles y asentamientos.

La economía en el norte se derrumbó y quedó establecido una zona de combate dentro del territorio israelí, contrariamente al concepto de seguridad de la entidad, comentó el rotativo.
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