Hay estructuras que operan desde adentro de las cárceles, adoptan al guardia y lo involucran, por medio de dádivas, a los actos de corrupción, señaló la autoridad en entrevista concedida al diario local Prensa Libre.
Vamos a la depuración de pese personal porque desde ahí empieza el descontrol de los actos y el tema de ingresos de objetos ilícitos, reconoció López, tras requisa el domingo pasado en la prisión El Infiernito, cuyos resultados conmocionaron al país.
Ese día y en los siguientes, según trascendió, hallaron cocodrilos en una pileta del penal, animales de corral, refrigeradores, máquinas de aire acondicionado, decenas de celulares, dinero, armas blanca, licores, routers, entre otras.
El jefe de la DGSP declaró al medio de comunicación que al asumir el cargo encontraron una institución totalmente colapsada, con un presupuesto topado, que no alcanza para hacer la proyección que tienen.
Recordó como primeras acciones los traslados realizados de la cárcel Santa Teresa a Fraijanes I y del preventivo de la zona 18, específicamente con integrantes del Barrio 18, a Fraijanes II.
Consideró que hubo un pacto entre los dos gobiernos previos y las pandillas y ejemplificó con lo que sacaron de El Infiernito, ubicado en el centro sureño departamento de Escuintla.
“Sí ha sucedido en anteriores administraciones que fueron permisibles para que los privados de libertad pudieran hacer construcciones dentro de los centros”, remarcó López.
Permitieron que pasaran cosas con mucha libertad, describió, y explicó que se enfocan en evitar que sigan ingresando objetos ilícitos a las prisiones.
El titular de la DGSP reiteró que apuntan a la depuración del guardia, su capacitación y profesionalización.
El ministro de Gobernación nacional, Francisco Jiménez, manifestó a fines de mayo último que buscan responder a la crisis y condiciones de un sistema penitenciario abandonado.
En relación con el operativo en El Infiernito, analistas apuntaron a que se produjo al finalizar una semana de fuertes críticas hacia el Ejecutivo actual por hechos criminales con un alto impacto en la nación.
El propio presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, reconoció antes que zonas de esta capital viven prisioneras de las pandillas, tras un llamado de las Naciones Unidas en busca de frenar el reclutamiento de menores por parte de estas.
Uno de los principales retos del mandatario, según expertos, constituye la lucha contra el crimen organizado y la violencia en todo este territorio centroamericano.
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