Hasta hace poco, el Ejecutivo solo había referido la posibilidad de sustituir los anticuados barcos de la clase Victoria, pero ante las críticas de los aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y sobre todo de Estados Unidos, Ottawa corroboró la decisión elevar gastos militares.
El ministro de Defensa Nacional, Bill Blair, anunció ayer que Canadá “está dando el primer paso hacia la adquisición de hasta 12 submarinos de propulsión convencional, capaces de operar bajo el hielo”.
“A través del Proyecto Canadiense de Submarinos de Patrulla (CPSP), Canadá adquirirá una flota de submarinos más grande y modernizada que permitirá a la Marina Real Canadiense detectar y disuadir encubiertamente las amenazas marítimas, controlar nuestros accesos, proyectar poder y capacidad de ataque más allá de nuestras costas y proyectar una disuasión persistente en las tres costas”, dijo Blair a periodistas.
Actualmente el país gasta el 1,37 por ciento de su Producto Interno Bruto en defensa y la política en curso prevé que el monto ascienda hasta 1,76 por ciento a fines de la década, aunque la proporción podría crecer dado el nuevo programa de submarinos.
También al margen de la reunión de la OTAN en Washington, Canadá, Estados Unidos y Finlandia anunciaron este jueves un acuerdo para producir rompehielos de forma conjunta y aumentar su colaboración en el Ártico en contraposición con Rusia y China.
“Sin este acuerdo, nos arriesgamos a que nuestros adversarios ganen ventaja en una tecnología especializada con gran importancia geoestratégica que podría también permitir que se conviertan en los proveedores preferidos para países que tienen interés en la compra de rompehielos polares”, afirmó el asesor adjunto de seguridad nacional estadounidense, Daleep Singh.
De acuerdo con la fuente, pacto será formalizado en 2025 con la firma de un memorando de entendimiento entre los tres países, pero podrá incorporar en el futuro a otros socios.
Intereses geopolíticos y económicos colocan al Ártico en la mira desde hace tiempo, pero el deshielo a causa del cambio climático aviva las rivalidades por los vastos recursos naturales de la zona y las potencialidades para acortar las rutas del transporte marítimo internacional.
Según expertos norteamericanos, el Círculo Polar Ártico, situado en el Polo Norte de la Tierra, puede contener unos 160 mil millones de barriles de petróleo y un 30 por ciento de gas natural sin descubrir.
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