Según el viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, se trata de una política de impulso al desarrollo del sector y constituye una de las herramientas más importantes para el progreso nacional, porque al mismo tiempo contempla acciones de bienestar social y otras encaminadas a garantizar el acceso pleno y asequible a la electricidad.
También tiene en cuenta la producción, el cuidado del medioambiente y la generación de puestos de trabajo, en un ámbito de integración regional que posiciona a Paraguay como un aliado estratégico en la región.
Bejarano indicó que permitirá poner énfasis en obtener nuevas energías alternativas, como la solar, eólica y la bioenergía, para así diversificar la matriz de generación de energía.
De manera general, la política plantea 300 objetivos a cumplir de aquí a 2050 y también destaca entre ellos el convertir al consumidor de energía en un productor que aporte megavatios al sistema nacional.
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