En rueda de prensa desde la sede del colectivo Acción Ecológica, en Quito, representantes de diversos grupos señalaron que las negociaciones se están llevando a cabo de manera reservada e impiden que como sociedad se debatan los efectos negativos de un eventual convenio.
Marcelo Collaguazo, secretario general del sindicato de la empresa multinacional Textil de Ecuador, mostró preocupación por las normativas laborales que se vulnerarían con ese tratado.
Mientras Carlos Novillo, del Cabildo Popular del Agua de la ciudad de Cuenca, manifestó que el TLC agravará la conflictividad social ya existente por la concentración y contaminación del agua y afectaciones a la producción agrícola.
Novillo advirtió que el acuerdo favorecerá al presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, y a los grupos empresariales, principalmente los dedicados a la minería.
También alertó sobre la posibilidad de permitir el arbitraje internacional, algo que la mayoría de los ecuatorianos rechazaron en la consulta popular efectuada en abril pasado.
Esta semana, los gobiernos de Ecuador y Canadá desarrollan en Quito la cuarta ronda de negociaciones para un acuerdo comercial, según informó en sus redes sociales el Ministerio de Producción, Comercio Exterior, Inversiones y Pesca.
La institución afirmó que en el marco de las reuniones, representantes de pueblos y nacionalidades indígenas de Ecuador dieron a conocer sus expectativas y oferta productiva al equipo negociador canadiense.
En 2023, Canadá se posicionó como el octavo destino de las exportaciones no petroleras ecuatorianas, y más de dos mil productos de la oferta exportable se verán beneficiados de una reducción arancelaria.
Lo que más exporta Ecuador a Canadá es oro y sus concentrados, aceites crudos de petróleo, cacao, camarón, rosas, mientras que en las importaciones hacia la nación andina figuran cereales, diésel, abonos, hortalizas y papel.
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