El Ángel de la Independencia, o simplemente el Ángel, dispuesto sobre un pedestal y al centro de una de las tantas glorietas o rotondas construidas a lo largo de la arteria, honra desde 1910 a los hombres y mujeres que se levantaron en armas contra el dominio español.
La obra estuvo lista para conmemorar el centenario del Grito de Dolores, protagonizado el 16 de septiembre de 1810 por el cura Miguel Hidalgo y que dio inicio a una guerra de liberación concluida 11 años después con la entrada triunfal del Ejército Trigarante a esta misma urbe.
Por eso las figuras de los principales héroes de la gesta aparecen representadas en un conjunto escultórico en su base y un mausoleo resguarda los restos del propio Hidalgo y otras personalidades como José María Morelos, Vicente Guerrero, Nicolás Bravo y Leona Vicario.
Del monumento emergen aún más símbolos. En su parte delantera aparece la inscripción “La nación, a los héroes de la independencia” y, justo al frente, las esculturas en bronce de un león y un niño encarnan, según sus creadores, el espíritu del pueblo mexicano: fuerte en la guerra y dócil en la paz.
Para Amelia, quien trabaja desde hace 14 años a una calle del Ángel, las preguntas sobre el monumento del ingeniero y arquitecto Antonio Rivas Mercado son prácticamente personales.
“He visto incontables sucesos en él, como el terremoto de 2017. Después de que salimos llenos de tierra porque se derrumbaron las escaleras, caminamos hasta ahí y nos sentamos”, cuenta a Prensa Latina la joven de 30 años.
Amelia recuerda que entonces el monumento no estaba cercado, una medida implementada para protegerlo de agresiones, y equipara su significado al de la esperanza, pues allí se celebran las victorias de México, especialmente deportivas, y es punto de reunión para manifestaciones de todo tipo.
Muchos años después de superar obstáculos para su construcción por las condiciones del suelo y de lidiar también con los daños provocados por los sismos, la columna con la diosa griega Nike se eleva hacia el cielo como un ícono de la urbe.
“Para los habitantes de la capital, la Victoria alada es un símbolo citadino, un símbolo identitario. El Ángel de la Independencia es a la ciudad de México lo que la Torre Eiffel a París o la Estatua de la Libertad a Nueva York”, resumió la socióloga Ana Lilia Cepeda.
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